03 diciembre 2018

Redoble de tambores en la derecha

La derecha se dispone a recordar los 40 años de esta Constitución bajo dos coordenadas: anatemizando al PSOE y prometiendo poner patas arriba el autogovern catalán.
El nacionalismo español conservador y ultraconservador quiere recentralización, como en 2011. Seguro ahora de que la consiguiente contestación democrática en Catalunya se sometería y se controlaría con otro 155, más cárcel y policía. Ese es el salto cualitativo. Esa es la deriva. El deseo y la voluntad de más escarmiento como pasaporte a la Moncloa. Objetivo: cambiar el statu quo en Catalunya.
El PP a favor de prohibir "ideologías populistas que fomenten el enfrentamiento entre ciudadanos". El Partido de Casado, en marcos joséantonianos. Ya lo ven, la antigua Alianza Popular evolucionó hacia el Partido Popular, que ahora involuciona hacia Alianza Popular. Se va cerrando el círculo.

La extrema derecha está aquí

Terremoto político en Andalucía. Sangría del PSOE, fracaso sin paliativos de Adelante Andalucía, éxito atípico del PP, éxito de Cs (que sin embargo no alcanza el sorpasso y seguramente le ubique aún más a la derecha), y rotundo éxito de Vox. La neoaznaridad, primera estación.

Los marcos narrativos de extrema derecha favorecen el crecimiento de la extrema derecha. Esta lógica con mucho de perogrullo ya es constatación. Las prisas del PP por recuperar el poder seguirán engordando el fenómeno. Así que se abre la reflexión. Ciertamente, la política en muchos momentos funciona por acción reacción. Por lo tanto es necesario un análisis sereno que incumbe a los sectores ideológicamente más variopintos, en la medida que hayan podido alimentar el crecimiento de Vox. Pero esa reflexión debería afectar y mucho a la derecha, de habitual alejada de la autocrítica si no es para endurecerse. Una reflexión que debería alcanzar al entorno del PP y Cs y también a un poder ideológico influyente en los sectores conservadores y ultraconservadores: la Conferencia episcopal.

Autocrítica para la izquierda. Entre Cs y Vox suman 33 escaños. Los mismos que el PSOE andaluz, casi el doble que Adelante Andalucía. Susana Díaz tiene una cuota de responsabilidad importante en el fracaso del PSOE. En año y medio acumula dos siniestros. En cuatro años ha pasado de romper el gobierno de coalición con IU, acordar un pacto de investidura con Cs, fracasar en su intento de liderar Ferraz y ahora dejar al partido con 14 escaños en el parlamento andaluz. Podemos, en Andalucía liderado por la anticapitalista Teresa Rodríguez, también cosecha un doloroso fracaso. No capitaliza ni un voto de la debacle del PSOE Los reveses además se acumulan. Peor resultado tuvo el año pasado en su marca en Catalunya y más bien regular el obtenido en Galicia y Euskadi hace dos. Se percibe un techo duro y continuo, y eso complica el atractivo de una fuerza que nació rompedora.

Horizonte bloqueo. La idea de la 'España reformable' destiñe: o será muy poco o será hacia atrás. La reforma plurinacional, aquellas dos palabras que caracolearon en Ferraz al inicio del regreso de Sánchez en 2017, llegarán a 2019 como una quimera, mientras una parte del españolismo está virando a la extrema derecha. ¿Fortalece esto al Estado español? Yo creo que a medio plazo lo debilita.

19 noviembre 2018

Dos horizontes dispares

Mi análisis en Diario de Noticias (18-11-18)  sobre el encuentro entre el lehendakari Urkullu y el president Torra. Euskadi y Catalunya en su conexión y distancia.

La reunión entre Urkullu y Torra volvió a dejar claro que hoy por hoy el horizonte político entre el Gobierno Vasco y el catalán tiene mucho de distante. La línea diagonal que existe en el mapa entre Vitoria-Gasteiz y Barcelona en lo político es más zigzagueante. Tampoco viene de ahora. En este momento crucial se mantienen los lazos, pero las pretensiones y no digamos las velocidades institucionales distan un mundo. Urkullu y Torra son dos hombres de perfil político dispar, que gestionan momentos diferentes con códigos muy distintos. El tiempo irá dando y quitando razones, pero hoy por hoy el lehendakari y el president entonan dos melodías con algunos acordes comunes, solo algunos. 

16 noviembre 2018

La "concordia", esa palabra mágica en el PP

Porque conecta con la marca Adolfo Suárez. El uso y abuso del término puede llevar al ridículo, como cuando Casado en octubre, abogó por aplicar de nuevo el 155 para "restaurar la concordia".

Hace siete años Rajoy afirmaba en ABC (29-5-11):

"Hemos vivido unos años de mucha división y mucha propaganda, ahora toca concordia y autenticidad, por ahí también vendrá la regeneración de la vida pública". 


¿Y qué decía por aquel entonces Mayor Oreja? Abrazarse al nacionalismo (español):


"Sin Nación, los españoles no podremos regenerar la justicia, la educación, la economía y el entramado institucional". 

(ABC 28-5-11)


12 noviembre 2018

España ante su historia

En el centenario del fin de la Primera Guerra Mundial España se enfrenta a su propio calendario. En cinco años se cumplirá un siglo del comienzo de la dictadura de Primo de Rivera. Si el Estado español sigue en crisis, las efemérides sistémicas (1923, 1931, 1936) seguirán siendo turbadoras cien años después. Como un recordatorio de asuntos no encarrilados o no del todo solucionados, que se pretenden abordar mediante un giro a posiciones marcadamente de derechas cuando no lindantes con la ultraderecha, que intenta forzar al PSOE a no moverse una coma de posiciones centralistas excluyentes.
El proyecto nacional español ya no lo cose el catolicismo, ni el ejército, ni la guardia civil, ni siquiera la gran banca. Poderes fácticos que siguen dejando marca en el paisaje identitario del nacionalismo español, que pero que no son el pegamento. No lo pueden ser. De ahí el miedo y el vacío en el sector más conservador, cuando por otra parte ni siquiera hay una memoria verdaderamente común de los sufrimientos padecidos. En el primer cuarto del siglo XXI el proyecto nacional español no brilla por su capacidad de integración ni por su potencialidad de actualizar un pacto producido al caer una dictadura de cuatro décadas, que con todo, hablaba de nacionalidades. Hoy el Estado español se niega a ser plurinacional. De ahí que en Catalunya, Euskadi y otros territorios genere amplio rechazo o desconfianza. Una realidad que se suele intentar contrarrestar con más orgullo que honestidad. Ahora mismo en ese marco manido de la Transición, no se sabe si estamos en un momento evolutivo, del todo involutivo o en un intento de continuidad condenado al fracaso. Un ejemplo concreto: que la pregunta clave desde hace un año sea cuánto manda y cuánto arbitra Felipe VI en España, porque el balance se perciba muy descompensado, igual dice bastante de la calidad y transparencia democrática en el Estado.
Otro ejemplo e hipótesis posible, ligada también a la imagen de la monarquía: la sentencia por el juicio a representantes políticos catalanes pinta para junio de 2019. También un mes de junio, pero de 2010, el Constitucional sentenció sobre el Estatut. Así que el nacionalismo español puede cometer su tercer gran error en Catalunya en menos de una década. Pero resulta que este grado de coerción para que los catalanes/as no puedan decidir qué quieren ser y con quién quieren estar, en vez de infumable les parece escaso a PP, Cs y Vox.
Con todo, estamos en un momento político depresivo generalizado. El desgaste o la amenaza de desgaste es transversal. La percepción de que las cosas pueden ir a peor (en sentido polisémico) está ahí, muy trenzada. Todos los partidos (en el poder y en la oposición) se arriesgan a perder aceptación o estancarse en función de lo que hagan los próximos meses. De ahí parte de la sobreactuación. Y del cansancio existente.
Coincide curiosamente este trance con un relevo generacional rotundo. Sánchez tiene 46 años. Casado 37, Iglesias 40 y Rivera a días de cumplir 39. Media de 40,5 años. Comparada con la de 1982 (los 54,25 de González, Fraga, Carrillo y Suárez) o con la de 1977, que fue 49,25, la diferencia es significativa.

03 noviembre 2018

La crisis de la monarquía

La monarquía necesita proyectar una imagen idílica de sus monarcas, mitos por razón de Estado. Para guarnecer un sistema que se hereda y agrandar su aureola se requiere de una poderosa estructura aduladora que oculte cuestiones espinosas.

Lo que ocurre ahora, a diferencia de los años ochenta y noventa, es que por mucho que sea protegida, o precisamente por ello, la monarquía no puede concitar el apoyo que desea. Es la inercia democrática. Y por supuesto, Felipe VI no ha encontrado los réditos en el discurso del 3 de octubre que su padre encontró el 23-F. Y es que las aureolas, en la sociedad de la información son más complejas de instalar.


Casado como producto

Casado: su idea de unidad no une. Su concepción del orden asegura inestabilidad. Político busca titulares por excelencia, aunque la repercusión no asegure la reputación. Las prisas le pierden. Quiere hacer una carrera política exprés, marca de la casa. Así que seguirá en la banda derecha para polarizar, y así neutralizar a Rivera e intentar llegar a la Moncloa. Sin embargo, en unas elecciones mucho centro irá a Sánchez, que con presión del 'voto útil' ganará también electorado a la izquierda. Conclusión: en principio no desfavorable para el PSOE.

Falta en todo caso, algo más de perspectiva. Ahora mismo no está claro si Casado va a ser un segundo Aznar, un segundo Hernández Mancha o ni una cosa ni la otra. Atendiendo a las respectivas biografías, si fuese una suerte de Hernández Mancha dejaría la presidencia del PP en 2020. Si fuese lo primero, estaría influyendo en 2046.

Lo que ya se puede observar es que Pablo Casado no es un verso suelto, sino el producto estrenado de una vieja ideología que abraza el dogma, cree en la imposición y rotula muy grueso, con poderosos altavoces y apoyos que buscan amedrentar al PSOE.


Por cierto, no hay proyecto posible de centroderecha extrema derecha. Pretensiones de este estilo son de derechas y muy de derechas.

La Constitución cuarentona

"La Constitución que votamos todos los españoles", dice Carmen Calvo, no la votó por edad ni el presidente del Gobierno, ni la ministra de Justicia, ni la ministra de Hacienda, ni la de Economía y Empresa, ni la de Política Territorial, ni la de Energía, ni el de Ciencia, ni...
Aparte: una Constitución contra el independentismo no es una buena Constitución, si encima invoca la fuerza militar. La Constitución es un producto del siglo XX español, y tiene aciertos. Pero para lo que viene de siglo XXI debería regular el derecho a decidir, no prohibirlo de facto.
En 1978 el peso de cuarenta años de dictadura facilitaba exigir al nacionalismo que se olvidara del independentismo y a la izquierda que se olvidara de la república. Los límites del 78 son palpables en 2018, gracias a la inercia democrática.
Hay un centralismo que se siente fuerte que no ha querido, no quiere y no va a querer pactar nada con el independentismo catalán. No busca el acuerdo, sino el castigo. No traerá la solución, sino que cronificará el problema; no defiende la unión, sino un sometimiento.
Viendo la relación entre Sánchez y Casado se adivinan las posibilidades de reformar la Constitución.

Proceso al soberanismo

La diferencia entre tratar de convencer y tratar de escarmentar. La diferencia entre el Reino Unido o Canadá y el Estado español.

El escarmiento es una pulsión que busca y necesita extenderse. Y para extenderse necesita justificarse, y para justificarse manipular.

Un proceso a representantes de formaciones cuyas siglas sumaban 83 de 135 escaños en la anterior legislatura en Catalunya (72 si se prefiere no incluir por sus diferencias a CatSíQueEsPot) es un proceso inevitablemente político. Que marcará indefectiblemente la historia.



`Golpista´

Hay términos y marcos depredadores. 'Golpista' es en estos momentos uno de ellos. En el imaginario de una derecha desatada, entre protogolpistas, golpistas, progolpistas, partícipes o blandos con el soberanismo, se reconstruye aquel viejo dogma ultra de los buenos, malos y pésimos españoles. Los buenos, por supuesto, se sienten `humillados´. Humillar a españa/a los españoles, otro ejemplo de la competición por el relato entre el PP y Cs, en un marco muy del estilo de la extrema derecha.
Y no, no hay golpistas con urnas llamando a la población de uno y otro signo a votar. Los golpistas llevan pistolas. Los golpistas son por definición violentos, para sostener su golpe mediante la fuerza y la represión.

10 octubre 2018

Política en el alambre

Mi punto de vista en Diario de Noticias (7-10-18)

El recuerdo del 1 de octubre ha erosionado al Govern. El independentismo más soliviantado presiona a JxCat y ERC, que tratan de sellar la crisis.  Mientras tanto, Casado redobla su estrategia para intentar poner contra las cuerdas a Sánchez.

El Govern ha hecho aguas. Con un boquete de tamaño considerable. Hoy domingo aparece taponado, pero el jueves se barruntó incluso la posibilidad de hundimiento. Pese al sellado de última hora entre Torra y Aragonés, la CUP augura que una legislatura tocada de muerte. La excepcionalidad pesa  y divide sobremanera al independentismo, y la calle presiona. Aunque el propósito y la necesidad de JxCat y ERC es aguantar hasta la sentencia a los dirigentes presos, el desenlace del juicio se ve aún lejano. Demasiado tiempo por delante, y unas elecciones municipales y europeas de por medio, con la batalla por Barcelona como cartel estelar, si es que no hay también unas Generales, algo improbable pero tampoco del todo descartable.


Leer más

27 septiembre 2018

El tránsito del postmarianismo

Análisis publicado en Diario de Noticias y Noticias de Gipuzkoa (23 y 24 de septiembre)


Casi cuatro meses después de la moción de censura que desalojó al PP, se perfilan los primeros rasgos de la España post Rajoy. El Gobierno de Sánchez marcha a tirones y aún no sabe cuánto combustible tiene en el depósito. Mientras, una derecha dura encarnada por Casado trata de recuperar rápidamente intención de voto para forzar unas nuevas elecciones, al tiempo que Rivera procura no perder comba para al menos tener la condición de llave. Aun con sus discrepancias, PSOE y Podemos por un lado, y PP y Cs por otro, conforman dos bloques cada vez más definidos. El soberanismo, muy dividido, dibuja un tercer espacio.




14 septiembre 2018

Ahora que quitan honores a Franco

Aprobada la exhumación de Franco, con la significativa abstención de PP, Ciudadanos, UPN y Foro Asturias. Los restos del dictador dejarán de estar ubicados en un conjunto monumental perteneciente a Patrimonio Público. Ya era hora. Han tenido que pasar cerca de 43 años para este cambio. Se necesitaba voluntad política, y desde un Gobierno central ha llegado de la mano de Pedro Sánchez. Lo cual ha abierto un interesante debate sobre los restos del franquismo. Un análisis que se entiende mejor releyendo este artículo o al menos un fragmento de Francesc Marc Álvaro en La Vanguardia (20-11-15):

"Si digo que Franco está sin estar es porque hay actitudes y prejuicios que responden a un elemento poco estudiado: ni las clases dirigentes ni la sociedad española en su conjunto –salvo minorías concienciadas­– han sentido nunca vergüenza pública por aquella tiranía. La falta de vergüenza por el franquismo nos ha hecho como somos. La falta de vergüenza por haber vivido en un régimen-cuartel mientras nuestros vecinos progresaban en democracia nos ha dado forma como ciudadanos".

¿Ideología del mínimo esfuerzo?

Pendientes de cual puede ser el recorrido judicial que tuvo la formación de Pablo Casado resulta ahora llamativo releer unas palabras de Manuel Fraga en 1984 en el Club Siglo XXI de Madrid reproducidas en su libro "El estado de la Nación" (Planeta 1985) hablando de una "ideología del mínimo esfuerzo":


"La "ideología del mínimo esfuerzo" rechaza lógicamente que pueda haber premios para los que se esfuerzan; no acepta ninguna excelencia ni jerarquía".

Resulta que la ideología del mínimo esfuerzo es justo lo contrario. Apoya por premiar a determinada jerarquía que no se esfuerza ni necesita esforzarse lo mismo que el resto de los mortales. Tres décadas después lo vamos comprobando.

10 septiembre 2018

Catalunya y la prospectiva política


Mi análisis en Diario de Noticias (9-9- 2018)

Diada de Catalunya a la vista. Será la séptima multitudinaria desde 2012. La primera de la no república. La segunda donde es noticia el desplazamiento de antidisturbios. En este marco, el independentismo ha hecho encaje de bolillos al reclamar de nuevo un referéndum pactado frente al ofrecimiento del Gobierno español de un nuevo Estatut. Así las cosas, el estado anímico del independentismo que creyó tocar la república con la punta de los dedos es variado. La fuerza del 1-O estribó en su carácter colaborativo, pero el partidismo  enseguida provocó las primeras fisuras. Después la improvisación hizo el resto.


04 septiembre 2018

Catalunya, segundo curso


Mi análisis en Diario de Noticias (2-9-2018)

La cuestión catalana (o española, según se mire), vuelve a marcar la agenda de un mes de septiembre tras un año de altísimo voltaje, en el que unos y otros han mostrado sus límites. El Estado español por su represión institucionalizada y su negativa al pacto, y el independentismo por su división interna y su falta de cálculo político y social.

Un conflicto entre impotencias, ahora con dos nuevos protagonistas. Quim Torra no tiene la fuerza política para la pregonada ruptura. Pedro Sánchez parece carecer de voluntad o capacidad de pactar una solución creíble. Uno y otro pueden apretar el botón de elecciones anticipadas. Sánchez, también el del 155. Pero los riesgos se reparten a ambos lados si se rompe la baraja. Torra y Sánchez son presidentes con debilidades. Torra, suplente de suplentes, está a años luz del liderazgo de Puigdemont, y gobierna en coalición. Sánchez carece del mando en plaza que Rajoy tenía en su partido, y está acogotado por la derecha. Así las cosas, la situación ha variado algo en su superficie, pero corre el riesgo degradarse. En el fondo, el Estado español ha perdido el miedo al 155.  La derecha, tras verse fuera del poder, se está envalentonando. Y las divisiones latentes siguen atenazando al PSOE.


30 agosto 2018

La deriva

Vox presumiendo de marcar la agenda a Ciudadanos. Cs y PP compitiendo in crescendo entre sí. Síntesis del panorama político español a la (ultra) derecha.
Hacer con jóvenes guapos una derecha guapa. Estrategia con visos de fracaso con jóvenes tan de derechas.
"Albert Rivera ya no será Adolfo Suárez", pronosticó en junio de 2015 . "Corre el peligro de terminar como un vulgar tranchette, fundido entre los dos grandes lados de la hogaza en la que se ha colado". Han pasado tres años y el pronóstico se ha cumplido.

El Valle sí se toca


Mi análisis en Diario de Noticias (27-8-2018) 

La exhumación de Franco es un mensaje de alto calado simbólico, de carácter interno y externo. Decisión del todo pertinente y oportunidad aprovechada por el PSOE de Sánchez ante la inacción del PP y las contradicciones de Ciudadanos


Acierto del Gobierno Sánchez. Retirar los restos de Franco de un monumento público, cuatro décadas después del entierro del dictador. Quitarle ese reconocimiento fúnebre de Estado. Medida tan pertinente y de cajón que solo requería mover ficha. Era cuestión de voluntad política, de sensibilidad para con las víctimas del franquismo y de clarividencia en la imagen que el Estado español va a ofrecer a Europa y a la ONU. Un lavado de cara que mira al presente inmediato el 40 aniversario de la Constitución y al futuro de un sistema que dentro de trece años asistirá al primer centenario de la II república. Una decisión que desatranca por fin la continuidad de la postal tardofranquista de Cuelgamuros y que oxigena la imagen de Felipe VI, hasta ahora prácticamente ligada a gobiernos de derechas, al sancionar con su firma el decreto ley que permitirá la exhumación, con la segura convalidación en el Congreso.


23 agosto 2018

Panorama a la diestra

Ciudadanos es ahora mismo un partido con síntomas de estrangulamiento. Atrapado por su propia deriva. Perdiendo centro frente al PSOE y disputando derecha frente a un derechizado PP.

Ciudadanos y PP están compitiendo con Vox para competir entre sí. Será una constante en los próximos meses. Esa `voxización´ de la derecha no es tanto para competir por un electorado de extrema derecha de escaso tamaño, sino para movilizar el descontento de derechas, mediante el desplazamiento del relato y la estrategia a esos lindes.

Si el PSOE busca el centro, mientras PP y Cs se alejan, el desequilibrio de los pesos y contrapesos ideológicos en el Estado español es aún más evidente. Puede que con resultado rentable para el PSOE. Pero con tambaleo al fin y al cabo.

Con todo, el derechismo de Casado le será eficaz si consigue generar contraposiciones en el PSOE, un partido con conocidísimas zancadillas internas. Así que Casado insistirá. Por de pronto para taponar y revertir la fuga de votos a Cs.



07 agosto 2018

La crisis de la monarquía

¿Qué tiene que hacer una monarquía cuando se sabe en crisis o en potencial crisis? ¿Qué tiene que hacer la monarquía española? ¿En qué tiene que cambiar Felipe VI?

"Tendría gracia que la realeza, asentada sobre la fantasía y el ensueño, termine siendo una institución realista", escribió Divid Trueba en diciembre de 2011. Realista no creo, pero que en siete años en España ha perdido gran parte de su caudal de fantasís y ensueño es un hecho, hasta darnos informaciones e imágenes más cercanas a un culebrón de miserias humanas. Sin más halo que el del poder. El de un poder no votado y casi siempre no sometido a crítica pública por aquello de la estabilidad y la razón de Estado, confiada a una familia, cuyos miembros viven en una burbuja. Depositar el dogma de la unidad de España en la teórica ejemplaridad de un rey y su familia tenía y tiene sus riesgos. El juancarlismo acrítico a modo de deep estate ocultó su propia debilidad. Ahora se pretende un felipismo ídem, pero los tiempos cambian. Y más que pueden cambiar.




`El desapego´

Han pasado muchas cosas desde el 15-M de 2011. Muchísimas. Cuando pasen dos o tres décadas tendremos una visión más completa de lo sucedido en estos años, pero ya sabemos  que la crisis en España ha sido y es sistémica. No solo económica y no solo territorial. Una de las claves de análisis será sin duda el surgimiento de Podemos y tal vez en menor medida de Ciudadanos como proyecto fuera de Catalunya. El sistema los necesitaba. Este fragmento de un artículo de Elvira Lindo publicado el 30 de mayo de 2012 en El País nos aporta algo de perspectiva. El desapego, se tituló.

"se nos insta a la movilización, pero cómo, de qué manera. Mostramos nuestra indignación en columnas, en pancartas, en manifestaciones, pero me temo que la única salida sería que hubiera gente joven, preparada, brillante, honrada y no contaminada por las malas artes de gran parte de la clase política, dispuesta a hacer un ERE en el Congreso y a restituir la ilusión con la que este sistema nació. Porque hubo un tiempo, y no tan lejano, en que creímos en esto".

Un marco más que peligroso

"El independentismo no deja de ser un virus, una enfermedad vírica". Emiliano García-Page, presidente de Castilla-La Mancha ha llamado enferma a media sociedad catalana. Una mezcla de inteligencia política, concordia y altura democrática, digna de elogio... en un congreso de Vox.


"Si una proporción tan grande de la gente piensa que estaríamos mejor fuera, este es un país enfermo", dijo Josep Borrell, ahora ministro de Exteriores en diciembre del año pasado. El mismo mes en el que Tomás Gómez escribió en La Razón:

"El separatismo se ha convertido, de esta manera, en una patología que ha pasado de ser una enfermedad infecciosa aguda a una enfermedad crónica del pensamiento político".

Dos altos representantes del PSOE y uno que lo fue con el mismo marco que ABC:

"El separatismo es la enfermedad moral de Cataluña", afirmó este periódico en un editorial de agosto de 2017.

06 agosto 2018

El `no nacionalismo´

La mayor parte del nacionalismo español no se reconoce nacionalista. Bastantes de quienes dicen 'defender la nación española sin complejos' y quienes proclaman e imponen la existencia de una sola nación en España tal vez podrían empezar a reconocerse un poco bastante o muy nacionalistas. Así el panorama quedaría más clarificado y política e intelectualmente sería más honesto.

¿Cómo definir a los partidos nacionalistas? Según la escritora Almudena Grandes (El País 12-10-10), entre otras apreciaciones, son aquellos que "defienden los intereses de una región concreta por encima del bienestar general". Lo cual abre dos preguntas:

¿Los regionalistas entran en el mismo encuadre?
¿Partidos como PSOE o PP actúan "por encima del bienestar general" en Europa?

En fin, con las críticas furibundas al nacionalismo vasco o catalán desde un supuesto `no nacionalismo´ muy españolista me pasa  algo parecido que con el concepto `apolítico´. Que creo que hay que estar muy prevenido. Guardo esta idea de Marta Sanz, publicada en la revista literaria Mercurio en noviembre de 2015, que aunque de carácter general pienso que viene al caso:

"Todos los discursos son ideológicos, pero solo algunos son manifiestamente políticos. Los discursos que reniegan de su condición ideológica, los que dicen que no lo son, incurren en la deshonestidad".

Saber más: Otras trampas nominales posibles que pueden mover a la confusión. Relatos y proyectos que son de derecha y se envuelven de centro. Relatos que son de centro y se envuelven de izquierda.



23 julio 2018

Rentrée en el PP

Análisis en Diario de Noticias sobre el triunfo de Casado (22-7-2019)

La clara victoria de Pablo Casado desplaza al PP aún más a la derecha. El final abrupto del marianismo alumbra, catorce años después, un aroma de post aznaridad. Una suerte de rentrée conservadora para entrar en los años veinte de este siglo; en medio de una aguda crisis del sistema del 78 y de una reforma de la Constitución en el horizonte.

Es llamativo. Los hitos más importantes del PP se cuentan por ciclos de 14 años. En 1976 Manuel Fraga fundó AP. En 1990 el propio Fraga entregó el testigo a Aznar, ya dentro del Partido Popular. En 2004 Aznar dio el relevo a Rajoy, y en 2018 ha entrado en escena Casado. El PP se vuelve a resetear con un regreso al pasado como apuesta de futuro.


05 julio 2018

La España del Ducado de Franco dura más que la dictadura

Que Felipe VI, un jefe de Estado no votado, vuelva a ligar en 2018 el apellido Franco con Grandeza de España envía un mensaje demoledor sobre el Estado y la jefatura de Estado. Porque tras darse honor durante 42 años a la hija de un dictador y un violento, extender ahora el título a una nieta, deja de nuevo a la monarquía a la altura de los tobillos.

22 junio 2018

Lugar, año de nacimiento y tiempo en el poder de los presidentes de Gobierno español desde 1977

Suárez- Cebreros (Ávila) 1932
Calvo-Sotelo- Madrid, 1926
González- Sevilla, 1942
Aznar- Madrid, 1953
Zapatero- Valladolid, 1960.
Rajoy- Santiago de Compostela, 1955.
Sánchez- Madrid, 1972.


Educados durante el franquismo en su niñez o primera adolescencia: todos salvo Pedro Sánchez. De origen madrileño/castellano ha habido cinco de los siete presidentes.

González estuvo 13 años y medio en el poder. Aznar 8. Zapatero 7 y medio. Y Rajoy, contando su tiempo en funciones, 6 y medio. La tendencia es significativa. Si la referencia de Sánchez es Suárez, estuvo cinco años, el primero a dedo. Si se queda en Calvo Sotelo, año y medio.

El PSOE como muro de carga

El PSOE como muro de carga, viga maestra o decantador de cualquier sistema. La monarquía lo necesita para no parecer solo de derechas. El proyecto republicano para no parecer muy de izquierdas.

Soberanismo e independentismo

Soberanismo es querer poder decidir sobre la independencia, y considerar dicha capacidad de decisión un derecho.
Independentismo es querer independencia, una de las opciones de ese derecho.
Ni soberanismo ni independentismo son incompatibles con el pacto.

Ciudadanos y su regresión

Cuando se reabre tímidamente el debate de la España plurinacional, Albert Rivera aboga por prohibir de facto en el Congreso a los actuales partidos nacionalistas que no sean españoles. Y si son españoles que no sean regionalistas. Dicho de otro modo: al año siguiente de la no independencia de Catalunya, Ciudadanos propone que el Congreso de los Diputados se distancie más de Catalunya. Y también de Euskadi, Galicia, Canarias o Navarra.
Si separatismo viene de separar, Cs y su España imaginaria lo bordan. El partido naranja necesita de un a por ellos institucionalizado y en sesión continua. Su estrategia se escora a la derecha y puede tomar visos de callejón sin salida.

Sucesión en el PP

Rajoy, su particular personalidad contenida y sus despistes formaban un cierto contrapeso en la imagen habitualmente agresiva del PP. Con Cospedal, Casado o Sáenz de Santamaría se acabará ese contrapunto, lo que terminará de escorar el PP a la derecha. Estratégicamente Pablo Casado puede ser un buen candidato contra Rivera pero es un mal candidato contra Sánchez. De hecho, a Sánchez se le allana el camino con Casado, Sáenz de Santamaría o Cospedal.

Saber más: Sobre el carácter de Rajoy.
Joan Subirats, catedrático de ciencia política, El Periódico de Catalunya (22-3-15)

"No es casual que tengamos un presidente de Gobierno que es registrador de la propiedad, ni que la mayoría de los dirigentes sean abogados del Estado. No son perfiles distinguidos por una gran capacidad de adaptación a escenarios cambiantes como los que vivimos actualmente".