09 febrero 2018

Rajoy, tres en uno

Una forma de hacer política y de comunicar en tres frases (2011-2015-2018). ¿Falta de empatía o exceso de cinismo?

"La congelación de las pensiones, unida a las subidas de impuestos como el IVA o de servicios básicos como el agua y la luz hace que las familias y sobre todo las personas mayores tengan cada día más dificultades para llegar a fin de mes"
Mariano Rajoy, publicidad electoral mayo 2011.

"España ha superado la crisis sin que nadie se quedara al borde del camino"
Rajoy, en octubre de 2015.

Febrero de 2018: Rajoy "apela a la responsabilidad individual" y pide a los españoles que ahorren "como complemento de la pensión pública pero también de otros planes vitales, como la educación de los hijos, un proyecto personal o superar cualquier revés que nos pueda traer la vida".

El espíritu inicial de Alianza Popular, la voluntad de Falange

El espíritu del manifiesto fundacional de Alianza Popular (1976), "nos opondremos a la legalización de los grupos separatistas", ha vuelto a crepitar cuatro décadas después, y no solo por boca de un explícito "a título personal" Pablo Casado (9-10-17).
Ya no es solo una regresión de libro. Es un escándalo, por lo que equivale en primer lugar a la `falangelización´ del relato. Para entender el cariz de aquellas palabras, basta acudir al programa electoral de las Generales de 2016 de Falange Española y de las Jons:
"Entendemos que es necesario deslegalizar a todos los partidos separatistas, sean o no violentos. El separatismo es en sí mismo un crimen contra España y su unidad"
Algunos han querido convertir 1978 en el nuevo año de la victoria. Algunos, vista la crisis, no dudan en caminar a marcos de 1976. Ese año, en octubre, justo a raíz de la presentación del manifiesto fundacional de AP en ABC, edición de Andalucía (10-10-76), José María Ruiz Gallardón se refirió a la voluntad del nuevo partido de excluir del juego democrático a partidos de ideología independentista, entre otros.

"Sólo se excluye a aquellos que quieren su reconocimiento político para dinamitar el orden institucional. Demócratas, pero no ingenuos". Unos meses antes, en enero del 76, Arias Navarro dijo en las Cortes que entre las cosas que "ninguna sociedad que quiera subsistir, en orden y en paz, puede aceptar olvidar o tolerar" estaban "los que atentan a la sagrada unidad de la Patria, en una u otra forma de separatismo".
Discursos, en suma, que conectan con otras de Casado 41 años después, cuando el 17 de octubre dijo que "lo importante" eran los procedimientos judiciales abiertos contra el Procés, y al mismo tiempo insistió en que habría que "intentar limitar unos proyectos rupturistas y ruinosos para la nación y para las comunidades autónomas".

08 febrero 2018

Nacionalismo, populismo, victimismo español

Decir, como ha afirmado Rosa Díez, que "nadie defiende la nación española" tampoco es nacionalismo, ni populismo, ni victimismo, ni tiene que ver con un carácter ideológico insaciable. Todas esas etiquetas que en España se reparten como conviene a los constructores de dichos marcos.

Catalunya y una Teoría del Poder

Recordar que el Estado hubiera encarrilado la cuestión catalana pactando un referéndum y ganándolo, en vez de abordarla con un asalto policial y judicial parece hoy un ejercicio de completa ingenuidad, lo cual es en sí mismo tremendo. Pensar que esta estrategia de ocupación iba a terminar con las elecciones del 21-D era otra de las ficciones de aquel reciente otoño cargado de fantasías.

La estigmatización como estrategia

Óscar Puente ha comparado a Carles Puigdemont con Charles Manson. Leo en Google:
Margallo le comparó con Kim Jong-un.
Beatriz Becerra con Norman Bates.
Rivera y González Pons con Marine Le Pen.
González Pons e Imbroda con Maduro.
Cifuentes, Casado y González Pons con Tejero.
Abel Caballero con Franco.
Nacionalismo español y discurso del enemigo. Hace unos años la ofensiva se concentró en gran parte sobre Ibarretxe, aunque también se puso el foco en

Rodríguez Zapatero.