30 enero 2018

Con perspectiva: 6 coordenadas de Francesc-Marc Álvaro

  • "Únicamente me atrevo a escribir un vaticinio: se equivocarán quienes piensen que bloqueando este referéndum se pondrá fin a lo que se ha llamado "el problema catalán". Todo lo contrario". Septiembre 2017.
  • "El poder siempre ha estado en otro lugar, he ahí la cuestión". sobre Barcelona 92, y "el fracaso de un modelo". Julio 2017.
  •  "Colau no se quemará al lado de Puigdemont y Junqueras, pensar lo contrario es de una enorme ingenuidad política". Mayo 2017.
  •  "Todo el mundo admite en privado que esto va para largo" Abril 2016.
  • "El independentismo se equivocará si no asume que el proceso necesita más músculo y menos velocidad" Enero 2016.
  • "La política es aquello que haces". `Per què hem guanyat´ 2015.

Operación relato monárquico

La participación de Felipe VI en la operación de Estado tras el 1-O traía una triple hipoteca: olvidaba su labor de arbitraje, impulsaba el ideario PP-Cs arrastrando al PSOE, y bajo el principio monárquico jerárquico de dejarle bien parado, apuntalaba la estrategia hacia el 'cueste lo que cueste'. Las tesis de Felipe VI perdieron las elecciones en Catalunya.   Su pérdida de prestigio se entiende mejor recuperando unas palabras del ex jefe de la Casa del Rey, Sabino Fernández Campo (hoy ya fallecido) en la obra Historia de la democracia (El Mundo, 2005). "Duro es el papel del Rey" afirmó. "Ha de constituir en todo momento un modelo para los ciudadanos. Ha de ostentar la más elevada autoridad moral (...)". Para Fernández Campo el objetivo general de la Monarquía es "colocar a la política en un plano de dignidad y elevación de miras (...)". Según él, "la escasez de "potestad" del Rey se compensa con el crecimiento de la "autoritas", "base que permite al Rey ejercer ese poder de moderar y velar por el regular funcionamiento de las instituciones".

Ahora, hagámonos una idea de lo que  discurso del 3 de octubre en Catalunya.

Cuatro coordenadas de Enric Juliana


"La razón de Estado se está descarnando. Se está descarando. El Estado ha impuesto su autoridad y se gusta. Estamos asistiendo a una mutación en la cultura política". 30-1-18
"El Estado ya no teme el 155". 20-12-17
"Independentistas sin independencia. Unionistas sin unión". 20-12-17
"El Gobierno se resiste a admitir que en Cataluña tiene un problema político". 3-7-17


Este unionismo rompe

Contra el independentismo, contra el soberanismo y hasta contra el autonomismo. El espíritu de Alianza Popular se ha adueñado del Estado. En Catalunya el derecho a decidir ni para investir.

Si el Estado español se estuviese labrando en Catalunya una imagen semejante a la de una inmensa comisaría, el Estado español tendría un problema, ¿no?
Una constante. El Estado español alimentando 'el procés'. Lleva así años. A sabiendas o sin querer verlo.
Solo un Estado considerablemente desconectado puede pensar que así está reconectando.
El Estado cree en el divide y vencerás, pero sobre todo en el prohíbe amenaza y castiga y vencerás.
Impedir la independencia, impedir el referéndum, impedir la investidura; impedir, impedir, impedir; policía, policía, policía. ¿Alguna propuesta en positivo creíble para la mayoría parlamentaria catalana?

27 enero 2018

Ser "españoles" como categoría ideológica

El nacionalismo español y su lenguaje. Dos ejemplos

"España es débil porque no ha sido capaz de fabricar españoles", afirmó hace días José María Fidalgo, (ABC, 23-1-2018).  "Ahora sólo le falta a este presidente de la Generalitat tener la posibilidad de marcar el número de teléfono de la Moncloa y que al otro lado esté un español de verdad; un español grande, un español que crea en la Comunitat y en España (...)", afirmó Francisco Camps hace casi siete años (La Vanguardia, 17-5-11). Dos frases y una misma de expresar un concepto muy determinado ideológicamente de lo español.

"El 155" como eufemismo

Los periodistas, hombres o mujeres, por prisas, sintonías o mimetismos replicamos lenguaje. A veces, hasta de forma inconsciente, o poco reflexiva. En estos meses hemos comprado el 'mientras dure el 155'. Una formulación numérica, y por lo tanto neutra y aséptica, en vez de hablar de una suspensión de autonomía o del autogobierno catalán, mucho más descriptiva. Aunque sea tarde, va siendo, creo, hora de revisarlo. Y desde luego no solo en Catalunya, ni solo los periodistas partidarios, favorables o afines a la independencia.

Crispación gráfica

La demonización del adversario hasta convertirlo en una suerte de enemigo 


De la portada de un suplemento de este mes de Actualidad Económica. Carles Puigdemont entre rejas, con los puños agarrados a los barrotes, y la estrella de la estelada en su frente.




  
 Espectador, suplemento de Actualidad Económica, mayo 2016







...Y de hace más años:




Cuatro frases y una crisis

La crisis abierta del Estado español en cuatro frases.

Del "apoyaré la reforma del Estatuto que apruebe el Parlamento de Catalunya" de Zapatero (2003), al "por supuesto respetaremos los resultados del 21-D" de Rajoy (2017).

Después del "haré todo lo necesario para impedir el referéndum" de Rajoy, viene ahora "haré todo lo posible para que Puigdemont no sea investido". Como si fuera el partido de vuelta y la revancha del 1-O. Otro error en la escalada de ruptura del nacionalismo español. Sí, de ruptura, porque este unionismo no une. Este unionismo rompe.

26 enero 2018

Aquella Transición idealizada

El Estado español y sus poderes han pretendido hacer un régimen de un Tránsito, lo cual termina siendo complicado. La Transición fue un paso duradero pero no imperecedero, condicionado porque el poder de una dictadura no permitía dar dos. Algo que se ilustra con sendos análisis de Jordi Pujol y Santiago Carrillo en El Periódico de Catalunya en 1985. Dos declaraciones aparentemente contradictorias, pero en el fondo complementarias.

  • "El ejército contribuyó a que en el país hubiera evolución" Jordi Pujol, entrevistado en "Desatado y bien desatado" (El Periódico, 1985).
  • "La ruptura no fue posible con un Ejército no neutral" Santiago Carrillo, entrevistado en "Desatado y bien desatado" (El Periódico, 1985).
En todo caso, la Transición vive una crisis política y generacional en dos direcciones. Porque también han vuelto las voces que piden de nuevo una revisión centralista de los acuerdos de 1978. 

Saber más: "Libertad sin ira", cantaba Jarcha. "Todo lo relacionado con Puigdemont provoca estupor, cuando no ira", leí hace unas semanas. La asimetría de la cultura de la Transición y sus derivadas, en dos frases (1976-2017). Mi generación creció en un clima generalizado de elogio a la Transición, a la audacia de Carrillo y Suárez, o a la necesidad de voluntad política de adecuarse a la calle. Fue hacerse adulta y perder mucha inocencia. Porque no se trata de hacer una enmienda a la totalidad de lo que entonces se hizo ni no reconocer las dosis de audacia que mostraron Carrillo, el que pasó la frontera con una peluca, y Adolfo Suárez, sino de la cultura sentimental, acrítica y estática que durante décadas se levantó sobre lo sucedido.

La naturalización del no diálogo en España


"Plantear a los catalanes una votación que no tiene validez alguna es absurdo", leí hace meses en un editorial de prensa. Intentar reventar a base de policías aquel supuesto 'absurdo' costó 87 millones de euros, hundió la 'marca España' y hormigonó el 1 de octubre para la causa del independentismo. El Estado español tiene una avería, y se llama prepotencia, que vuelve a ponerse de manifiesto en la estrategia de impedir a toda costa la investidura de Carles Puigdemont. La paradoja es que con su represión al Procés, en vez de poner algo de su parte para favorecer una distensión, el Estado está eligiendo procesismo.

23 enero 2018

España, Catalunya, derecha e izquierda

Entre una derecha de siempre y una izquierda de casi siempre, está quedando una España dos tazas costumbrista.


  • Panorama neoderechizante en el Estado: tripartidismo sellado por los cuatro periódicos de papel editados en Madrid. Ciudadanos concita apoyos o no provoca rechazos frontales  de las cuatro cabeceras de papel que se editan en Madrid. Podemos hace pleno en sentido contrario, y el PSOE de Sánchez, cuando mira a la izquierda, casi que también.

  • En 2015 Ciudadanos seducía a un sector de la sociedad con una pretendida aureola de centro. En 2018 se extiende -y lo extienden- por su nacionalismo español descentrado, de imagen joven (y sabor viejo).

  • El PP acabó fortaleciendo  al independentismo para luchar contra el PSOE. Y seguirá fortaleciendo al independentismo para luchar contra Ciudadanos. Formación que ya está haciendo lo propio para luchar contra el PP.

  • Mientras, Pablo Iglesias se ha declarado "un poco aburrido" de la investidura de Puigdemont. El mismo marco que el del socialista Óscar Puente en julio de 2017: "El asunto catalán me cansa, me aburre, me da mucha pereza", dijo el portavoz del PSOE. La izquierda que se aburre, la izquierda en crisis.