03 noviembre 2018

La crisis de la monarquía

La monarquía necesita proyectar una imagen idílica de sus monarcas, mitos por razón de Estado. Para guarnecer un sistema que se hereda y agrandar su aureola se requiere de una poderosa estructura aduladora que oculte cuestiones espinosas.

Lo que ocurre ahora, a diferencia de los años ochenta y noventa, es que por mucho que sea protegida, o precisamente por ello, la monarquía no puede concitar el apoyo que desea. Es la inercia democrática. Y por supuesto, Felipe VI no ha encontrado los réditos en el discurso del 3 de octubre que su padre encontró el 23-F. Y es que las aureolas, en la sociedad de la información son más complejas de instalar.


No hay comentarios: