
Con
la de capitalismo que nos estaba cayendo ya antes del rescate, que una ex ministra como Ana de Palacio
ensalzase hace un mes y medio la majadería de la "mano invisible" o que el obispo Munilla
clamase por más sociedad y menos estado, revela en qué punto estamos por estos
lares
Mucha gente poderosa conduce o apoya esta contrarreforma de convertir la
educación, la sanidad y otras prestaciones sociales en generosidad benefactora
bajo el mantra de la austeridad y de la culpa colectiva. El todos hemos vivido por encima de nuestras posibilidades
es una leyenda de altar que engloba por definición a la totalidad de los
mileuristas, por ejemplo. Esa cantinela que algunos han esculpido en mármol
sirve para orientar la penitencia pública y exculpar muchas privadas, porque
culpas de todos, culpas de nadie en particular. Tampoco de los que idearon ese proyecto
del miedo que decía compra piso antes de
que siga subiendo, que los pisos nunca dejarán de subir y alquilar es tirar el
dinero. ¿A quién le convenía que ese relato calase? La falta de memoria
histórica en España es también contemporánea, y como antaño se excitó interesadamente
la pasión por poseer, ahora, en crisis, se agita la penitencia. Porque en un
estado donde el oficial catolicismo se hizo régimen, el sacrificio, la
expiación o el castigo divino anidan en el
subconsciente popular. Y eso era una oportunidad de oro de cara a construir un
relato político adecuado a determinados intereses. La crisis como maldición
bíblica ha sido el fermento que cocido con la levadura del miedo y una falta de
cultura política ha facilitado un cambio de modelo ideológico en dirección
neoliberal. Se trataba de hornear un engrudo, venderlo como baguette y que
mucha gente lo comprase a base de difundir y repetir hasta la extenuación
determinadas consignas que millones de personas hicieron suyas, con la
confianza de que procedían de eficaces expertos
panaderos. Dejando a un lado la metáfora, el PP se presentó a las
elecciones de noviembre como un partido salvífico y regenerador, obtuvo la
mayoría absoluta, y sus previsibles recetas quedaron en un segundo plano hasta
que pronto coparon foco. "Luis de
Guindos pilotará las reformas necesarias para reactivar la economía"
tituló en diciembre Expansión a la
vez que presentaba el flamante "Gobierno
anticrisis". Han pasado seis meses.
Ahí tenemos las consecuencias de las valientes
reformas en cuestiones antaño esenciales, penalizando la educación
extensora de oportunidades, o limitando otro derecho como el de la salud.
Ante eso frases tan manidas como tirar hacia delante (p´alante p´alante)
o la de remar todos en la misma dirección
(con palitroques unos y con fibra de carbono otros) son de un descarado
sarcasmo. Y al estilo del socialista estoloarreglamosentretodos, el
queremosdarlelavuelta del bicéfamo Gobierno foral es un eslogan que mirado bajo
el prima de los modernísimos ambiciosos y decididos reformistas de derechas,
equivale precisamente a eso en lo que están: darle la vuelta al estado de
bienestar, y de paso al lenguaje, refundando el capitalismo, Europa, la
Constitución o lo que haga falta.
La España nuclear
En
todo caso, el núcleo de la realidad española nos lo aporta Unicef. Un 26% de
los menores de 18 años sufría en 2010 pobreza. Un 13, 7% pobreza severa. Y sí,
en 2010 España era teóricamente socialista, aún faltaba un año para batirse el
cobre en Libia, y para hincharse a vender armas en plena Primavera Árabe. Entonces,
qué tiempos, los recortes de Rodríguez Zapatero se catalogaban en ABC de "golpe al estado del bienestar".
Veníamos de seis años del discurso gore del España se descuartiza y Zapatero
destruye y divide. Relato que hacía correr tinta y en el fondo, seguramente, el tipo de tema que más sigue encendiendo, fútbol
aparte. Y lo que sí ocurría mientras, entre mucha desigualdad estructural, es
que se desaprovechaba la oportunidad de acometer un reparto más equitativo de
la bonanza, empresa que con la crisis ha saltado por los aires. En un informe de 2010 que cien grandes expertos y empresarios, partidarios de
"desideologizar la política", qué risa, entregaron a Juan Carlos el campechano, encontramos un pasaje que pone los pelos como
escarpias: "El debate no está en tener más o menos derechos, o en disponer de
derechos más o menos universales. Este debate es equivocado, además de estéril
y generador de fracturas sociales innecesarias". A todo esto lo llamaron
"el despertar de la sociedad civil" en la COPE. Prisa, por cierto,
estaba entre las empresas que avalaron dicho informe.
Dos
años después, definitivamente, la sociedad se divide más en clases, la política
está tutelada por la economía y la economía por unas consultoras y unos
intereses políticamente definidísimos. Esos que nos traen noticias como la de
que el Estado ha redoblado su compromiso
con un escudo antimisiles a la mayor gloria de la OTAN. Como hacen los países serios y
maduros, con gobiernos sensatos. En fin, si España tuviese que hacer reformas
cada viernes en dirección a una mayor justicia social, aplaudidas por una
canciller de izquierdas, ¿Qué no leeríamos o escucharíamos? Como en cambio, la
política discurre más bien a la diestra, desde ciertos ámbitos se sacaba pechillo
porque Merkel decía que íbamos en la buena dirección. Alemanes os recibimos con
alegría, otro relato, además del de la escopeta, de trazos berlanguianos, hasta que llegó la desafección. Y en 2020, tal vez, Olimpiadas
en Madrid.OTAN