25 octubre 2012

El nacionalismo, según Vargas Llosa, "enemigo de la libertad"

Declaraciones del escritor peruano en El País (25-10-12)


"El gran enemigo de la libertad en nuestro tiempo es el nacionalismo"

"El gran desafío que enfrenta la España libre y democrática es el nacionalismo. Hay que hacerle frente sin complejos, diciendo lo que representa".


Declaraciones suyas  al suplemento Magazine (24-10-10). Un escritor supuestamente antinacionalista con argumentos nacionalistas.


"La posición de Aznar fue la buena en ese momento y en esas circunstancias, la de apoyar la invasión. Fue una posición no sólo arriesgada y valerosa, y en el fondo justa, sino que dio a España una presencia internacional extraordinaria. De pronto España se convirtió en un país muy importante, con unos compromisos que tenían una repercusión internacional muy grande. El error de Aznar fue creer que los españoles iban a respaldar esa posición. Los españoles, en realidad, no tenían el más mínimo interés en que España fuera un país importante en el mundo. Yo estuve en contra de la invasión de Iraq. Cuando Aznar la apoyó, pensé que aquello no era lo que se debía hacer, que era una invasión muy precipitada y fuera de los parámetros de la ONU. Pero quise ver si me había equivocado o acertado, porque yo me equivoco mucho, como todos, y me fui allí, a observar las cosas sobre el terreno. y allí ví una cosa diferente a lo que nos habían contado (...)"

22 octubre 2012

¿Ministro de educación o de derechización?

"Wert representa la oportunidad definitiva de cambiar el orden natural de la enseñanza, en manos de izquierdistas que están sencillamente en contra del sistema a los que repugna el libre mercado y, si me apuran, hasta la civilización occidental que tanto satisface sien embargo sus estómagos".

Miguel A. Belloso, El Mundo (21-10-12)

Saber más: Expansión, otro diario del grupo Recoletos, cargaba en 2011 contra Educación para la Ciudadanía, "una suerte de adoctrinamiento al servicio del socialismo y el pensamiento único", según un editorial  (27-10-11). Cuatro días más tarde este periódico volvía sobre el mismo asunto:


"Los libros de Ciudadanía demonizan al empresario"


Expansión (31-10-11), titular de portada




"Los manuales de Ciudadanía atacan a los empresarios y al libre mercado"


Titular en páginas interiores en el mismo periódico. En el reportaje uno de los textos reproducidos que se ponen en tela de juicio es el siguiente:


"A lo largo de la vida podemos tener contratiempos inesperados. Para hacer frente a esas situaciones, un verdadero Estado de bienestar debe cumplir una función similar a la de la red de seguridad que suelen usar los trapecistas en el circo: en caso de que caigamos en algún momento de nuestras vidas, debe impedir que nos estrellemos"

19 octubre 2012

"La importancia de ponerse de acuerdo"

De un artículo de Daniel Innerarity, filósofo en El País (19-10-12),  autor de "La transformación de la política", premio Miguel de Unamuno de ensayo en 2002, advierte que los problemas del mundo  van a peor "cuando se los abandona a la inercia, y se muestra convencido de la necesidad de "respeto mutuo"

"Una democracia, más que un régimen de acuerdos, es un sistema para convivir en condiciones de profundo y persistente desacuerdo. Ahora bien, en asuntos que definen nuestro contrato social o en circunstancias especialmente graves los acuerdos son muy importantes y vale la pena invertir en ellos nuestros mejores esfuerzos. Los desacuerdos son más conservadores que los acuerdos; cuanto más polarizada está una sociedad menos capaz es de transformarse. Ser fiel a los propios principios es una conducta admirable, pero defenderlos sin flexibilidad es condenarse al estancamiento.
La política democrática no puede producir cambios en la realidad social sin algún tipo de cesión mutua".

 "Deberíamos valorar a las personas (o a los partidos, sindicatos e instituciones) no por sus ideales sino por sus compromisos, es decir, por lo que estamos dispuestos a aceptar como suficiente, por nuestra segunda mejor opción".

 "La campaña permanente ha borrado casi por completo la diferencia entre estar de campaña y estar gobernando. Dicho de otra manera: los políticos hacen demasiada campaña y gobiernan demasiado poco".

" vivimos en comunidades muy homogeneizadas y tendemos a fortalecer nuestros prejuicios en la escuela, a través de los medios y las amistades, sustrayéndonos del beneficio del contraste y la diversidad. La educación es muy importante, entre otras cosas, porque en ella se puede ofrecer una imagen caricaturizada o justa de los adversarios y de los otros en general, y mostrar el valor de los acuerdos en la historia de las sociedades. Tal vez sean los medios de comunicación la institución que más ha contribuido a que vivamos en campaña permanente (...)"

 "la democracia es un equilibrio entre acuerdo y desacuerdo, entre desconfianza y respeto, entre cooperación y competencia, entre principios y circunstancias. La política es el arte de distinguir correctamente en cada caso entre aquello en lo que debemos ponernos de acuerdo y aquello en lo que podemos e incluso debemos mantener el desacuerdo".

Saber más: Innerarity: "La acción política siempre implica transigir"

En otro artículo en El Diario Vasco (10-3-08), Innerarity afirmó que en política el éxito absoluto no existe. “Hay que aprender a vivir con ese tipo de frustraciones, aceptar los límites de la política y hacérselo saber a los propios seguidores”


Para este filósofo (foto de youtube), que considera que convencer es consustancial a hacer política, “la acción política implica siempre transigir. Quien habla continuamente el lenguaje de los principios, de lo irrenunciable y del combate se condena a la frustración crónica o al autoritarismo. La persona de exigencias absolutas es incapaz de negociar y termina no obteniendo nada, ni siquiera lo que podría haber conseguido con una estrategia inteligente”.

El problema detectado por Innerarity es que “lo que favorece la coherencia en el seno de las organizaciones suele impedir el crecimiento hacia fuera; en la radicalidad todos -es decir, más bien pocos- se mantienen unidos, mientras que las políticas flexibles permiten recabar mayores adhesiones aunque la unidad está menos garantizada. Lo primero sale bien siempre y se asegura el corto plazo, aunque termina siendo desastroso; lo segundo resulta más arriesgado, sale bien a veces, pero entonces proporciona unos resultados extraordinarios".

El artículo termina con una recomendación: “renunciar a la imposición en aquella dimensión en que nos es posible para que no nos la apliquen en el ámbito en el que no nos resulta deseable”.



Al día siguiente Innerarity publicó una segunda parte.



Saber aún más:


“Entender las razones del contrario” no da caché, escribió la periodista Montserrat Domínguez en un artículo en el diario ADN. Se paga mejor repartir estopa en una sola dirección, con la humildad a cuentagotas. Considerar la posible veracidad de otras ideas ralentiza la producción de argumentos, y desencanta a los encantados de sí mismos, que son muchos y muchas. Por eso las soflamas tienen éxito, son más sencillas y rápidas de escribir. Comercialmente salen a cuenta. Pedagógicamente es otro cantar. Porque alguien puede decir cosas muy poco razonables en nueve ocasiones y acertar a la décima. La razón muchas veces no se mueve en absolutos, sino en porciones. Pero vivimos en una sociedad de etiquetas, en la que la duda parece un signo de debilidad.

15 octubre 2012

Andrés Trapiello y la guerra civil

 De unas declaraciones del escritor en Magazine (30-9-12)

 "En España se enfrentaron una República, que defendía los principios de la ilustración, y los que se sublevaron contra ella porque no iban a transigir con esos principios. Y aquí surge el problema: porque no todos los que estaban con la República defendían los principios de la ilustración ni todos los que se pusioeron del lado de los sublevados estaban contra ella. ¿Qué tenía de ilustrado un chequista? ¿O cómo es posible que Unamuno se pusiera en un primer momento a favor de Franco?"

Trapiello habla de la necesidad de "consensuar unas certezas mínimas. Y comprender que la verdad es compleja, y la hacemos entre todos". Ese mismo día en El País Semanal escribió Javier Cercas sobre "la verdad":

"ésta es casi siempre poliédrica, que las cosas pueden no ser solo unas cosa, sino una cosa y la contraria. Esto no lo entenderán nunca los fanáticos (...)"


 
Saber más:
"Qué falta para curar la memoria" en España, le preguntaron en una entrevista (*) a  Trapiello, autor de una segunda edición, 17 años después, de "Las armas y las letras". 

Para Trapiello se trata de hablar de unos "mínimos"

"no puede haber muertos enterrados en las cunetas. El único modo de salir de la lógica de la venganza es pasar del "tú más" al "yo también". Ninguna de las dos partes ha asumido las responsabilidades. Se recuerdan todo el rato los crímenes de los demás, no los propios, es una memoria selectiva. Hay que desmantelar los símbolos totalitarios, debemos sacar a José Antonio y Franco del Valle de los Caídos y convertirlo en un museo de la memoria colectiva".

(*) Publicada en Público (8-5-10)
Foto, de Mercedes Rodríguez, tomada de wikipedia

Saber aún más:
  •  Sobre Trapiello
  • Mariano Rajoy habló en varias ocasiones en relación a este asunto como de "cosas" "que no importan a nadie". 

El valor del periodismo ante la crisis

Vivimos una crisis política, ideológica y social profunda que exige respuestas desde el periodismo y la comunicación

Hoy más que nunca resulta necesario comunicar el valor de lo público como receta de progreso y democracia, ante un estado de bienestar jibarizado por los poderes económicos. Nunca antes se vio tan claro el ataque a la idea de lo público y la necesidad de reivindicar la equidad como medio de progreso y de lubricante democrático. Sin equidad no hay progreso ni democracia ni libertad, digan lo que digan los abanderados del liberalismo que han aprovechado su crisis liberal para convertirla en nuestra crisis del estado público del bienestar, acosado ideológicamente en España como no lo estuvo nunca en democracia.

 
Saber más:  
  • Qué lejana suena una frase de José Luis López Aranguren en El País (7-6-81):

"El poder periodístico muy justamente, tiende a estar en manos de quienes efectivamente hacen el periódico y no de sus propietarios". 



Dos debates más sobre esta profesión (además del de la rentabilidad)