10 noviembre 2014

Euskalerria Irratia como síntoma (1994-2014)

Este mes se cumplen 20 años de una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Navarra contra la reclamación de Iruñeko Komunikabideak de una licencia para una emisora en euskera en Pamplona-Iruña. A día de hoy, Euskalerria Irratia sigue sin licencia, cuando todas las concedidas son para emisoras que emiten en castellano


"A pesar de los pesares la normalización lingüística avanza lentamente en nuestra Comunidad", escribí hace ahora 20 años. "

"Por eso hay que pensar", proseguí entonces, "que dentro de 50 años, cuando la realidad de esta tierra sea más equilibrada, los estudiantes no podrán contener la risa cuando sepan cuál es el día a día que nos ha tocado vivir. Y hay que suponer que se divertirán mucho si entonces tienen la oportunidad de leer la sentencia de leer la sentencia que hace un mes lanzó el Tribunal Superior de Justicia de Navarra, sobre el contencioso de Iruñeko Komunikabideak".

De momento han pasado cuatro lustros, y el asunto en vez de a la sonrisa, mueve a la indignación. El fallo del TSJN decía cosas como estas:

"La pretensión de Iruñeko es cerrada y monolítica"
"Una programación sólo en euskera pudiera considerarse perjudicial para el desarrollo cultural general y de la generalidad de las personas"
"es discriminatorio para la mayoría de los ciudadanos en relación con una minoría y para con otras lenguas".

06 noviembre 2014

El desencaje

Artículo en Diario de Noticias (6-11-14)

"Mientras la Cope sea la enseña más visible de la derecha española, el PSOE puede estar tranquilo”, escribió el analista Enric Juliana en su libro Modesta España, publicado en 2012. Han pasado dos años, España es más modesta, los españoles no tanto, la Cope es un referente conservador, pero el PSOE está intranquilo, y no es para menos. El futuro de los socialistas, además de incierto, se presenta comprometido. El año que viene tendrán que retratarse; elegir qué tipo de mayorías prefieren configurar. La disyuntiva va a penalizar su capacidad persuasiva y a debilitar su mermada credibilidad. Hagan lo que hagan les lloverán palos, y no precisamente revitalizantes. 

El cambio de la izquierda, en dos análisis de Ramoneda

 Cinco años de diferencia, dos visiones interesantes en su respectivo momento


"Por primera vez en mucho tiempo, a partir de unos movimientos sociales, se intenta construir un proyecto político con pretensión de disputar el poder y de eventualmente alcanzarlo. Esto es un cambio, la ruptura de una pureza o inocencia de cierta izquierda que parecía que no podía ensuciarse las manos y que acababa decidiendo ella misma su derrota por la obsesión de quedarse a los márgenes".

 "Antes la utopía eran los movimientos sociales, los partidos revolucionarios; ahora el que vive en una utopía, en la fantasía que no tiene lugar, es el capital, y en cambio los movimientos sociales piden medidas muy concretas de dignificación y de protección de la vida de las personas..."
  • En El País (11-6-09)
"En el momento que el capitalismo vive uno de sus grandes desajustes, una crisis de adaptación, la izquierda no tiene nada diferente que ofrecer. Los ciudadanos la consideran, con razón, tan responsable de la crisis como a la derecha, porque donde gobernaron no hicieron nada para frenar los delirios de los años de impunidad -¿qué hizo Zapatero contra la burbuja inmobiliaria o contra la explosión de crédito?- y no ven en ella ninguna alternativa real que garantice una salida mejor".




05 noviembre 2014

Izquierda y nacionalismo españolista, un apunte



La cabriola retórica de atizar al nacionalismo ajeno sin reconocer el propio ha impregnado la política española, dando protagonismo a personas como Joaquín Leguina, expresidente de la Comunidad de Madrid, que en este vídeo habla de "hablar con los catalanes muy seriamente" "y olvidarse de Junqueras y de Mas" obviando la representatividad de ambos políticos. "¿Qué quieren, que les mandemos una pareja de la Guardia civil, pues le mandaremos una pareja de la Guardia Civil, porque no da para más esto".

Lamentable que un ex presidente de una comunidad autónoma eche mano de este tipo de discursos. Leguina demandó en 2012 en un artículo en El País (1-10-12) "patriotismo" contra "nacionalismo", y llamó "ensoñación impracticable y contradictoria" al llamado `federalismo asimétrico´. La "España plural "es insostenible políticamente", había dicho tiempo antes en La Razón. Según su marco ideológico "lo de la nación de naciones no puede funcionar, no puede ser", por lo que "hoy y siempre" lo progresista es defender la unidad de España. Leguina había llegado a la conclusión de que "no se puede ser socialista y nacionalista", pero sí se puede y además se debe, ser socialista y patriota de una sola nación, o sea, nacionalista. Pensamiento muy similar al de Rosa Díez, la líder de  UPyD que afirma que nacionalismo y progresismo son términos antitéticos.

Criterios manifiestamente falsos cuando se venden como leyes físicas con más cara que espalda bajo la etiqueta de `desacomplejados´. Algunos deberían mirarse al espejo, por construir su relato ideológico sobre las bases de lo que por otro lado denuncian, cuando es de otro color.



Saber más:

  • Alfonso Guerra, en el libro conversaciones sobre el Socialismo de Tom Burns Marañón, hablando de los primeros tiempos del Gobierno de González:
 "Las circunstancias nos obligaron durante esos años a ser más nacionalistas que socialistas"
  •  Carlos Carnicero,en el artículo Dogmas contra el estado autonómico en El Periódico de Catalunya (22-2-11). Su tesis: sin más nacionalismo español, la izquierda es "muy cobarde":

    "La izquierda española ha sido muy cobarde en sus planteamientos intelectuales sobre la conceptualización de España y de sus símbolos". (...) No defendió la compatibilidad de una España autonómica con una organización fuerte del Estado para competir en un mundo globalizado. Toda nación, sus ciudadanos, necesita una dosis de orgullo y de identidad".

     

27 octubre 2014

"Nacionalistas sin espejo"


 "Uno de los rasgos que singulariza, desde hace más de un siglo, la cultura política dominante en la Península es la resistencia del nacionalismo español a reconocerse a sí mismo como tal", escribió el historiador Joan B. Culla i Clará en El País (16-3-07). Buen momento para recordar este artículo, en especial alguno de sus fragmentos


"De cualquier forma, la negación deliberada del carácter nacionalista español de tantos discursos, programas y actitudes que lo son de modo objetivo ha continuado, de 1977 acá, con brío renovado. Recordemos, por no rebuscar, lo que sucedió en el País Vasco durante el aznarato, cuando el PSE de Redondo Terreros, el PP de Mayor Oreja, el Foro de Ermua, Basta Ya, etcétera, casi se fundieron en un bloque para aplastar al nacionalismo vasco. ¿En nombre, como era evidente y perfectamente legítimo, del nacionalismo centrípeto español? ¡No, por Dios! Nacionalistas son siempre los malos, los fetichistas de las identidades, las lenguas y las soberanías pequeñas. Ellos, los buenos, los que idolatran las lenguas e identidades grandes y a los Estados que las protegen, eran y son constitucionalistas* (...)

 ¿Cómo se denomina, en todo el mundo, a quienes se envuelven en la bandera nacional e invocan contantemente el nombre de la patria? Nacionalistas, ¿no?
Que tanto sus impulsores como bastantes observadores admitiesen esta realidad palmaria no cambiaría la naturaleza de las cosas, pero clarificaría el panorama. Y, sobre todo, a aquella ruidosa caterva de intelectuales y articulistas catalanes y españoles que llevan tres décadas denunciando la ridiculez, la cerrazón, el reaccionarismo y el carácter canallesco de todos los nacionalismos *-eso han dicho siempre-, le permitiría administrar su discurso cosmopolita, su repugnancia por las banderas y demás símbolos patrios, de un modo algo más ponderado y menos unilateral".


* en el artículo original constitucionalistas y todos los nacionalismos iban ya en cursiva

Leer todo el artículo
La imagen, de Wikimedia


Saber más:  Otro punto de vista interesante sobre los nacionalismos de Culla i Clará: Moral y política, artículo de en El País (20-5-11)