27 enero 2018

Crispación gráfica

La demonización del adversario hasta convertirlo en una suerte de enemigo 


De la portada de un suplemento de este mes de Actualidad Económica. Carles Puigdemont entre rejas, con los puños agarrados a los barrotes, y la estrella de la estelada en su frente.




  
 Espectador, suplemento de Actualidad Económica, mayo 2016







...Y de hace más años:




Cuatro frases y una crisis

La crisis abierta del Estado español en cuatro frases.

Del "apoyaré la reforma del Estatuto que apruebe el Parlamento de Catalunya" de Zapatero (2003), al "por supuesto respetaremos los resultados del 21-D" de Rajoy (2017).

Después del "haré todo lo necesario para impedir el referéndum" de Rajoy, viene ahora "haré todo lo posible para que Puigdemont no sea investido". Como si fuera el partido de vuelta y la revancha del 1-O. Otro error en la escalada de ruptura del nacionalismo español. Sí, de ruptura, porque este unionismo no une. Este unionismo rompe.

26 enero 2018

Aquella Transición idealizada

El Estado español y sus poderes han pretendido hacer un régimen de un Tránsito, lo cual termina siendo complicado. La Transición fue un paso duradero pero no imperecedero, condicionado porque el poder de una dictadura no permitía dar dos. Algo que se ilustra con sendos análisis de Jordi Pujol y Santiago Carrillo en El Periódico de Catalunya en 1985. Dos declaraciones aparentemente contradictorias, pero en el fondo complementarias.

  • "El ejército contribuyó a que en el país hubiera evolución" Jordi Pujol, entrevistado en "Desatado y bien desatado" (El Periódico, 1985).
  • "La ruptura no fue posible con un Ejército no neutral" Santiago Carrillo, entrevistado en "Desatado y bien desatado" (El Periódico, 1985).
En todo caso, la Transición vive una crisis política y generacional en dos direcciones. Porque también han vuelto las voces que piden de nuevo una revisión centralista de los acuerdos de 1978. 

Saber más: "Libertad sin ira", cantaba Jarcha. "Todo lo relacionado con Puigdemont provoca estupor, cuando no ira", leí hace unas semanas. La asimetría de la cultura de la Transición y sus derivadas, en dos frases (1976-2017). Mi generación creció en un clima generalizado de elogio a la Transición, a la audacia de Carrillo y Suárez, o a la necesidad de voluntad política de adecuarse a la calle. Fue hacerse adulta y perder mucha inocencia. Porque no se trata de hacer una enmienda a la totalidad de lo que entonces se hizo ni no reconocer las dosis de audacia que mostraron Carrillo, el que pasó la frontera con una peluca, y Adolfo Suárez, sino de la cultura sentimental, acrítica y estática que durante décadas se levantó sobre lo sucedido.

La naturalización del no diálogo en España


"Plantear a los catalanes una votación que no tiene validez alguna es absurdo", leí hace meses en un editorial de prensa. Intentar reventar a base de policías aquel supuesto 'absurdo' costó 87 millones de euros, hundió la 'marca España' y hormigonó el 1 de octubre para la causa del independentismo. El Estado español tiene una avería, y se llama prepotencia, que vuelve a ponerse de manifiesto en la estrategia de impedir a toda costa la investidura de Carles Puigdemont. La paradoja es que con su represión al Procés, en vez de poner algo de su parte para favorecer una distensión, el Estado está eligiendo procesismo.

23 enero 2018

España, Catalunya, derecha e izquierda

Entre una derecha de siempre y una izquierda de casi siempre, está quedando una España dos tazas costumbrista.


  • Panorama neoderechizante en el Estado: tripartidismo sellado por los cuatro periódicos de papel editados en Madrid. Ciudadanos concita apoyos o no provoca rechazos frontales  de las cuatro cabeceras de papel que se editan en Madrid. Podemos hace pleno en sentido contrario, y el PSOE de Sánchez, cuando mira a la izquierda, casi que también.

  • En 2015 Ciudadanos seducía a un sector de la sociedad con una pretendida aureola de centro. En 2018 se extiende -y lo extienden- por su nacionalismo español descentrado, de imagen joven (y sabor viejo).

  • El PP acabó fortaleciendo  al independentismo para luchar contra el PSOE. Y seguirá fortaleciendo al independentismo para luchar contra Ciudadanos. Formación que ya está haciendo lo propio para luchar contra el PP.

  • Mientras, Pablo Iglesias se ha declarado "un poco aburrido" de la investidura de Puigdemont. El mismo marco que el del socialista Óscar Puente en julio de 2017: "El asunto catalán me cansa, me aburre, me da mucha pereza", dijo el portavoz del PSOE. La izquierda que se aburre, la izquierda en crisis.