
"De cualquier forma, la negación deliberada del carácter nacionalista
español de tantos discursos, programas y actitudes que lo son de modo
objetivo ha continuado, de 1977 acá, con brío renovado. Recordemos, por
no rebuscar, lo que sucedió en el País Vasco durante el aznarato, cuando
el PSE de Redondo Terreros, el PP de Mayor Oreja, el Foro de Ermua,
Basta Ya, etcétera, casi se fundieron en un bloque para aplastar al
nacionalismo vasco. ¿En nombre, como era evidente y perfectamente
legítimo, del nacionalismo centrípeto español? ¡No, por Dios!
Nacionalistas son siempre los malos, los fetichistas de las identidades,
las lenguas y las soberanías pequeñas. Ellos, los buenos, los que
idolatran las lenguas e identidades grandes y a los Estados que las
protegen, eran y son constitucionalistas* (...)
¿Cómo se denomina, en todo el mundo, a quienes se envuelven en la
bandera nacional e invocan contantemente el nombre de la patria?
Nacionalistas, ¿no?
Que tanto sus impulsores como bastantes observadores admitiesen esta
realidad palmaria no cambiaría la naturaleza de las cosas, pero
clarificaría el panorama. Y, sobre todo, a aquella ruidosa caterva de
intelectuales y articulistas catalanes y españoles que llevan tres
décadas denunciando la ridiculez, la cerrazón, el reaccionarismo y el
carácter canallesco de todos los nacionalismos *-eso han dicho
siempre-, le permitiría administrar su discurso cosmopolita, su
repugnancia por las banderas y demás símbolos patrios, de un modo algo
más ponderado y menos unilateral".
* en el artículo original constitucionalistas y todos los nacionalismos iban ya en cursiva
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Saber más: Otro punto de vista interesante sobre los nacionalismos de Culla i Clará: Moral y política, artículo de en El País (20-5-11)