11 septiembre 2010

De qué se escribía durante el nacionalcatolicismo

Una portada de Diario de Navarra en 1954
Para entender el ambiente de nacionalcatolicismo que se respiraba en los años cincuenta basta leer la portada de este periódico el día que informaba de la llegada al Gobierno Civil de Carlos Arias Navarro.
  • Franco inaugurando Belchite
  • 25.00 familias de Zaragoza prometen rezar el rosario todos los días
  • Inmensa multitud presencia el rosario general
  • Mensaje pontificio en la clausura del centro mariano.
  • Inversión de Alemania occidental en cuarteles para el ejército.
  • El teniente general Muñoz Grandes en Fort Bliss
  • Romería española, una institución, espresa su gratitud al Generalísimo Franco
  • Condecoración salvadoreña al Generalísimo Franco
  • Alabanzas del Santo Rosario (una frase de León XIII)
  • Más la noticia de la toma de posesión de D. Carlos Arias Navarro
Saber más:
"El racismo del nacional-catolicismo", de Vicenç Navarro, en Público, 14-1-10
El NODO hablando de la inauguración de Franco en Belchite:
 

09 septiembre 2010

Realidad y ficción en la Transición

Dos reflexiones de Enrique Tierno Galván en el tardofranquismo sobre el cambio político

(del prólogo del libro "Después de Franco España", de Ramón Chao, septiembre 1975 (Ediciones Felmar):

"No se podría decir que existe una clase política si no se pudiera afirmar de quienes la integran que poseen el pragmatismo suficiente para ver las cosas como son y no como quieren que sean. Durante muchos años se ha acusado a la oposición española de quimérica y soñadora. Quizá haya podido ser cierto, pero hoy no lo es (...) Hoy lo quimérico de la vida política nacional está en quienes creen que andan estando quietos, es decir, en la oligarquía inmóvil".

"El cambio político es necesario en España, porque el sistema de instituciones políticas que gobiernan el país ya no satisface a los intereses de la clase dirigente. Si a esto se añade que nunca ha satisfecho a los intereses del pueblo, la conclusión es clara: el cambio es inevitable".

Para Tierno Galván, esa clase dirigente estaba interesada en "entrar en formas más propicias al neocapitalismo". El libro ofrecía un extracto del programa de su partido político, entonces el PSP, en el que decía que "la democracia es una conquista histórica asumida por el socialismo", pero consideraba también que "la sociedad socialista es inseparable de la abolición de la propiedad privada de los medios de producción".


La foto, de madridpedia

08 septiembre 2010

¿En la información política hay demasiado culto a la imagen?

El caso de Adolfo Suárez

"Oportunista, cuyo compromiso con el poder es mayor que su compromiso con la democracia. Su conversión desde el Movimiento a la democracia plural tiene mucho de percepción intuitiva basada en cómo van las cosas más que en sus profundas convicciones".

Así se calificó a Adolfo Suárez en un informe confidencial británico desclasificado, encontrado por La Vanguardia (La Vanguardia, 17-8-09).

De Suárez y sus colaboradores escribiría Carmen Díez de Rivera, jefa de su Gabinete entre 1976 y 1977:

"Ellos sabían de franquismo y lo desmontaron bien. Pero de democracia, poco".
"Historia de Carmen. Memorias de Carmen Díez de Rivera" Planeta, 2002

En 1976, entrevistado ese verano en Paris Match (28-8-76) a la pregunta ¿Cómo será posible la democracia? Suárez respondió:
"Siempre gracias a Franco y al desarrollo". Y afirmó conservar "un gran respeto por su sentido político".

En dicha entrevista también le preguntaron si habría bachillerato en vasco o en catalán. Y Suárez dio una respuesta muy recordada:

"Su pregunta, perdóneme, es idiota. Encuentre usted profesores que sean capaces de enseñar química nuclear en vasco y en catalán".

También dijo que el de los vascos era un "gran problema que no será resuelto nunca con medidas de orden público. Nunca".

En la imagen, Suárez, portada en Time (1977)


Saber más:
  • En "Historia de la Democracia" (El Mundo 1995) expuso Adolfo Suárez las siguientes tesis:
"Todos somos responsables" de la guerra civil, (lo escribió en presente). "Había que tener el valor de no buscar culpables (...)" (lo escribió en pasado). Sólo había una forma "posible" de "reconciliación nacional".

  • La opinión, antes de ser presidente, de Adolfo Suárez al morir Franco
(ABC, 20-11-75)

    "El perfil humano, político y militar de Francisco Franco alcanza, desde cualquier punto de vista, proporciones gigantescas. España ha conseguido con él niveles insospechados de transformación social, y millones y millones de españoles han accedido a formas más altas de vida, moral y material, jamás imaginadas. Gracias a su esfuerzo, sacrificio y magistratura el pueblo español está en condiciones de protagonizar su destino y posee la serenidad y el rigor precisos para administrar el legado histórico de la obra de Franco".

En el diario La Prensa (21-11-75) afirmó:

"Pienso que su figura es la más ejemplar de nuestra historia contemporánea. El paso de los siglos no borrará el eco de su nombre, unido para siempre al recuerdo de una justicia social y un progreso como nunca antes conociera nuestra patria".

Y declaró que España era "de nuevo" una, grande y "sobre todo", "libre de cualesquiera fuerzas extrañas a sus propios designios".

    Fue también Suárez, en cambio, el que dijo 6 meses después (9-6-76) en un discurso en las Cortes la siguiente frase:

    "Vamos a elevar a la categoría política normal lo que a nivel de la calle es normal".
    Discurso que terminó con una cita de Machado:
    "ni el pasado ha muerto, ni está el mañana ni el ayer escrito".
    El 14 de diciembre de ese año en su discurso pidiendo el voto para la reforma política aludió a la desaparición de la "excepcional figura de Franco".
  • Aunque deba consultarse con una cierta cautela, por tratarse de una web de construcción colectiva,wikiquote es un formidable archivo de citas. Buscar las de los presidentes españoles a partir de Suárez (aunque algunas vienen sin fuentes), es un ejercicio bien interesante, no exento de la posibilidad de encontrar frases para el sonrojo o la indignación.

El franquismo no murió del todo con Franco

Testimonio del ministro de Exteriores en el primer Gobierno de la Monarquía, José María de Areilza, enriquecido con hemeroteca.

Areilza redactó esta reflexión con fecha de 7 de abril de 1976, tras una reunión de la llamada Comisión Mixta:

"El franquismo sigue vigente en la mente de casi todos. Se le rinde culto verbal sin cesar. Se habla de cuidarlo, de mimarlo, de no irritarlo, de hacer concesiones, de pactar con él, de no indisponerse, de ganárselo día a día, de calmarlo, de incorporarlo".

Y con fecha de un día después de conocerse la marcha de Arias Navarro, escribió sobre el que había sido su presidente:

"Su talla de gobernante era cuestionable; su autoridad, nula. No conocía a fondo los problemas políticos, económicos ni sociales del país. Su experiencia era esencialmente policiaca y represiva. Su pasión, los servicios secretos".

"Diario de un ministro de la monarquía" José María Areilza, Planeta 1977.

Areilza, que tenía esperanzas en ser el relevo de Arias, un mes antes había dado una conferencia en el club Siglo XXI, calificando de "enorme" el trabajo realizado por el Gobierno en sus cinco meses de existencia. Un Areilza que escribió que "los sucesos" de Vitoria, donde una bestial disolución de una concentración laboral en una iglesia produjo cinco muertos y decenas de heridos, "eran debidos a los partidos de izquierda, que tenían una estategia política perfectamente clara". Sobre lo sucedido en Vitoria, Fraga dijo: "El gobierno es inocente y la policía ha demostrado una enorme paciencia" (La Vanguardia 20-8-09)

La imagen, de Hans Peters / Anefo - Derived from Nationaal Archief, en Wikimedia

Saber más:
"Me parece un discurso esperanzador pronunciado con el tono y el estilo de un hombre de Estado moderno y europeo, propio de un gobernante con sentido crítico y realista".

04 septiembre 2010

Sobre la expresión no reabrir heridas

Durante muchos años, no reabrir heridas se ha traducido en España en no molestar demasiado a quienes en la intimidad de una sobremesa, aún rezuman Movimiento.

Había que construir una democracia que conservase la simbología de la dictadura, que sólo rechazaban mentes estrechas, incapaces de olvidar. Un status quo que reconociese de alguna manera el sacrificio que supuso a muchos franquistas pasar a un sistema de representación, como si dejar la dictadura fuese una cesión.

Hay quien dice que no se puede juzgar al franquismo con los ojos de hoy, que entonces un determinado contexto configuró una realidad. Este razonamiento implicaría, caso de ser cierto, el desarrollo de una historia acrítica, porque incurre en varios olvidos. Primero, la involución violenta que desde un punto de vista democrático supuso el régimen dictatorial frente a la República. Segundo, la responsabilidad de los promotores intelectuales que echaron mano de argumentos religiosos y hasta seudo científicos en favor de discriminaciones brutales que cortasen los avances en igualdad y pluralidad que se estaban dando en España. Imponer durante décadas un cierto tradicionalismo y después negarse a la democracia, apelando a que rompería la tradicional falta de libertad es trampa. La relativización o exención de responsabilidades históricas es una invitación a desentenderse del presente y dejar la historia en manos del fatalismo de cada momento
Justo por la perspectiva que da el paso del tiempo, es preciso recordar que hubo una época en la que la mera reivindicación de democracia se tachó de maximalismo, por los mismos que hablaban de cruzada y de mártires para referirse a la Guerra Civil. "Radicalismo de demolición", lo denominó el director de Pueblo, Emilio Romero. (Julián Lago, "La España Transitiva", Dopesa (1976). Bajo el criterio de Romero, "el tratamiento político de la concurrencia necesita empezar por dosis menores o de contacto". Para este periodista lo que no fuese "caminar despacio" era propio de "impacientes".
Saber más:

  • Tras el llamado "espíritu del 12 de febrero" de supuesta apertura, hecho público por Arias en 1974, se sometió a arresto domiciliario al obispo de Bilbao, el navarro Antonio Añoveros, por pedir en una homilía que se reconociera "la singularidad del pueblo vasco dentro de todos los pueblos del Estado español". La intención del régimen fue deportarlo. La Conferencia Episcopal amenazó con excomuniones.
    Añoveros, que había sido capellán voluntario en la guerra civil, fue consciente del pulso que echaba al nuevo Gobierno, aunque tal vez no tanto su reacción. "El domingo sabremos si la apertura de Arias es sincera", cuenta Tarancón que dijo. "Le he puesto un trapo rojo para que embista", afirmó también.
Tarancón, el cardenal del cambio. J.L Martín Descalzo, Planeta, 1982.