24 noviembre 2011

Ideas de una conferencia de Daniel Innerarity

Organizada en Pamplona por la Institución Futuro (23-11-11). Daniel Innerarity es filósofo, director de Globernance y colabora periódicamente en El País

  • El poder político está desconcertado. Hay un desconcierto general también en la sociedad.

  • Quien protesta, quien participa, no siempre tiene la razón.

  • Regular los mercados para evitar un encadenamiento de situaciones cuyo resultado global es un desastre.

  • Hay una serie de profesiones en crisis, que exigen una cierta mediación: periodistas, políticos, profesores... el ejército, por ejemplo, ha superado en valoración a la clase política.

  • Todo el mundo supuestamente sabe de todo. Y eso no es posible. El acceso a tanta información no nos hace a todos más listos.

  • ¿Cómo distinguir el sueño propio, de una alucinación o de una pesadilla de otros?

  • Lo propio de cualquier tipo de tea party ideológico (los guardianes de las esencias) es el asedio contra los moderados, que no haya acuerdos con los enemigos. Que exista una lealtad absoluta sin contrapartidas, como si el pacto o la transacción fuesen un desprestigio.


  • La democracia es un procedimiento para desconfiar institucionalmente del poder, al que se le da una confianza limitada y revocable. Se puede echar al que está en el poder, y esa amenaza indirecta es fundamental, y un cambio histórico gigantesco.


  • Hay una desacralización de la política.


  • Un partido es una parte. Sí, la sociedad está partida, compuesta por diferentes, por lo que la indignación también es plural.

  • Tal vez en parte de la crítica a los partidos persiste un reabio de la cultura de la democracia orgánica franquista.


  • En política es fundamental la transacción, por lo que no se puede cumplir los programas de máximos.


  • Hay más movilización a la contra (victimización fingida o real) que a favor de algo.

  • Demanda comprensión: no habrá sociedad democrática madura mientras no seamos capaces de comprender la complejidad del mundo donde estamos.

  • La política va por detrás de un cambio social que se ha acelerado. La necesaria deliberación, para empezar ralentiza la política. Pero la lentitud puede ser un principio positivo, para escapar del exceso de velocidad.


  • Los referenda también tienen límites, hay temas que mejor no preguntar, por ejemplo relacionados con los derechos humanos, momentos cargados de emocíones, la formulación de la pregunta puede esconder trampas...y hay cuestiones sobre las que no se tiene ni idea.

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