15 abril 2014

"De bien"

 












Artículo en Diario de Noticias (15-4-14)

No me gusta la expresión “españoles de bien”. Más que transversal, la coletilla tiene connotaciones tóxicas, con dividendo ideológico incluido. De los españoles de bien a los españoles buenos va un solo paso, y de ahí a los malos españoles dos. Esta mirada segregadora estaba en la esencia de la cultura dictatorial franquista. Baste como ejemplo una bravata que lanzó el director de la Guardia Civil en 1972 contra "los que injustamente se llaman españoles y no demuestran serlo”. Cuarenta y dos años después, la etiqueta de bien plantea a sus usuarios la tira de preguntas, si su intención no es enfundarse en una dialéctica nociva de

réditos políticos inmediatos.  Para empezar, habría que clarificar quiénes son exactamente  los españoles y las españolas de bien y en qué se diferencian de los españoles a secas. Si son todos unos convencidos demócratas, o los agresivos, por ejemplo, están tachados de la lista. Y descender a lo concreto: cuántos españoles de bien encontramos en el PP que según Cospedal se diferencia por su amor orgulloso a España. Si el porcentaje es idéntico que en el PSOE, acusado por la derecha de dividir a los españoles; si la proporción es mayor que en IU o menor que en Vox. 

10 abril 2014

"Un problema de propiedad"

Francesc-Marc Álvaro, en la Vanguardia (9-4-14)

Quién mejor que un registrador de la propiedad para describir este conflicto. Lo explicó muy bien: “Los habitantes de cada comunidad autónoma tienen derecho a escoger quien gobierna su autonomía, pero no tienen ningún derecho a decidir qué hemos de hacer con España. Cada catalán, como cada gallego o cada andaluz, es copropietario de toda España, que es un bien indiviso. Ningún español es propietario de la provincia que ocupa, como ningún vecino es propietario de las calles por las que transita”.
Los catalanes no pueden votar sobre su futuro porque sólo son la parte de un todo y, por lo tanto, Catalunya es una propiedad de todos los españoles y esta sociedad anónima no se puede discutir. Aunque más del 80% de los que vivimos en Catalunya queramos ser consultados. Porque lo dice la Constitución y punto. Y, entonces, el jefe del Gobierno central hizo como hacen los padres con los niños: si eso no les gusta, intenten reformar la Constitución. Sin decir que esto es impracticable porque PP y PSOE son siempre mayoría en el consejo de administración. Mientras, Rubalcaba actuó ayer como la cara B de un disco rayado: “No cabe preguntar a unos cuantos lo que concierne a todos”. 


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Más sobre Francesc-Marc Álvaro:


En La Vanguardia (12-9-13)

"Hoy, la sensación es que estamos llegando al punto de inflexión de un fenómeno que funciona desde abajo hacia arriba, lo cual ha descolocado a los partidos, ha modificado los discursos, ha cambiado la agenda pública y ha abierto un espacio de incertidumbre, riesgo y cambio sin precedentes desde la muerte de Franco".

En La Vanguardia (12-9-12)


"La defensa de los intereses materiales conduce a lo que he denominado la desconexión mental de España, una actitud prepolítica que aparece cuando el malestar por el agravio continuado (económico, político, cultural) se convierte en crónico. La fatiga invita a la desconexión, el primer paso de un cambio de categorías que están asumiendo muchas personas".

En la revista El Temps 23-11-10 (traducido del catalán)

"Los catalanes somos hoy más maduros porque la alternancia democrática ha roto algunos mitos. Digo tres: el mito de una izquierda que gestiona mejor que nadie, el mito de un socialismo catalán que federalizará España, y el mito de un cambio de je que superaría el debate identitario. Nada de eso ha pasado, sino al contrario".

La imagen, cortesía del autor 

01 abril 2014

Cautivos

Artículo en Diario de Noticias (1-4-14). De cuando España se llenó de Franquitos a partir de 1939

 
Que hoy se se cumplan tres cuartos de siglo desde el final de la Guerra Civil es señal de que el tiempo va más rápido que la sociedad y la política. Todavía muchos españoles cautivos de la justificación amparan en petit comité aquella carnicería desencadenada tras el golpe de unos militares. Este aniversario es un momento oportuno para que se informen mejor.


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La imagen, tomada de Wikimedia. Entrada de las tropas franquistas en Barcelona, en enero de 1939

27 marzo 2014

Siete tweets a propósito de la muerte de Adolfo Suárez


  • Ha habido, con la muerte de Suárez, las dos cosas: operación de estado y emoción sincera de mucha gente. un gran Cuéntame. Enric Juliana @EnricJuliana
  • No sé si os habéis enterado pero los mismos que mataron entonces a Suárez quieren resucitar ahora el espíritu de la transición. Antón Losada @antonlosada
  • El mejor homenaje a Suárez sería invertir en investigación para curar enfermedades neurodegenerativas. Pero un aeropuerto llena más portadas Guillem Zaragoza @ZaragozaGuillem
  • Le llaman transición y era recuperación de la democracia. Le llaman consenso y era miedo.Le llaman pacífica y fueron asesinadas 581 personas Emilio Silva Barrera @emilioSilva1965
  • Fernando Ónega: "Suarez no tenía una ideología suficientemente asentada como para no ser versátil con la ideología de los demás". Susana Griso @susannagriso
  •  Suarez: "cuando se dice que voy a escribir unas memorias me llama el Rey y me dice -pero, lo vas a contar todo?" Xisco Gálvez Capellà @xiscogalvez (pasaje contado por Joaquín Estefanía en la SER)

     

24 marzo 2014

Marca Suárez

Artículo en Diario de Noticias 24-3-14 sobre la trayectoria política y capacidad comunicativa de Adolfo Suárez

Tal vez a estas alturas sufran ya de Suarezitis. Con este ex presidente pasa como con Mandela. Que todo el mundo se apunta al carro del elogio, sincero o por conveniencia. El poder también se alimenta de funerales, y las elegías a menudo se nutren de medias verdades y medias mentiras. El poder reconstruye biografías y lima las aristas vitales que considera inoportunas. Según lo que toque en cada momento. Adolfo Suárez, especialista en la pomada, lo sabía a la perfección cuando patrocinaba al Príncipe Juan Carlos en TVE, cuando le ponía ojitos a Franco, o cuando le peloteó a discreción al día siguiente de su muerte con elogios que hoy producen vergüenza ajena. Mitificar a Suárez es mitificar la Transición, y propagar las excelencias de una democracia emergente bajo la vigilancia amenazante de los poderes fácticos. Ese modelo hoy ha entrado en un profundo desgaste, por los variados efectos del paso del tiempo, la crisis general y el declive específico del Juancarlismo. La Transición tuvo importantes aciertos, qué duda cabe, pero también las estrecheces de un tiempo que ya queda lejos. En el otoño de sus protagonistas, las hojas no reverdecen, amarillean y caen. Es ley de vida.