07 junio 2013

"La revolución silenciosa" según Fernando Vallespín

¿Estamos ante el surgimiento de una sociedad menos trivializada? La evolución del pensamiento de este articulista al compás de una posible evolución social

  • Artículo en El País (7-6-13): disgnostica un mayor politización social, en el mejor sentido del término.

"en este país se ha venido gestando una revolución silenciosa consistente en que, primero, se habla más de política entre la gente corriente y, segundo, se ha producido a marchas aceleradas una sorprendente alfabetización en el conocimiento del funcionamiento de las instituciones. Otro tanto cabe decir de la economía".

"Los ciudadanos consumen más información y lo hacen con mayor atención y diligencia. Puede que estemos todavía lejos de lo que ocurre en países con más tradición democrática, pero desde luego no tiene nada que ver con la indiferencia, la displicencia y la simplificación con la que hasta ahora se venían tocando estos temas en conversaciones informales. De ciudadanos distraídos hemos pasado poco a poco a convertirnos en ciudadanos vigilantes, cada vez más atentos al tipo de conocimiento que se requiere para poder sustentar nuestra opinión. 

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  • Artículo en El País (7-1-11:)  diagnosticaba sin embargo una "progresiva infantilización y despolitización de la sociedad"
"Es una sociedad de la distracción, en su doble sentido, el de esparcimiento, y el de la falta de atención, sobre todo hacia lo que debiera importarnos como ciudadanos. Lo público, nuestro mundo común, ya no gira predominantemente en torno a la discusión de las cuestiones políticas, sino hacia personajes populares que exhiben impúdicamente su vida privada. El escenario público se llena de trivialidades; se fomentan los tópicos y todo lo que alimenta el morbo. Lo malo es que, por el camino, estas lógicas del espacio público televisivo acaban colonizando al final a la discusión política misma. Lo importante es captar la atención de estos ciudadanos distraídos, aunque para ello haya que ir a La Noria. Es el signo de los tiempos. (...)
Tampoco cabe confiar demasiado en el sistema educativo como factor de resistencia y como esperanza en un cambio de tendencia. Entre otras cosas porque hoy los valores, el conocimiento y la visión general de la realidad nos los transmiten sobre todo los medios de comunicación. El papel de la educación sigue siendo central, pero no debe ser nada fácil para los educadores competir con un mundo en el que aquello que enseñan a sus alumnos y se supone importante apenas tiene después algún reflejo en el espacio público más amplio. (...)"

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