30 enero 2010

Tolerancia y prosperidad: saber convivir con las diferencias como factor de progreso

Innerarity, Florida y Todorov coinciden en esta idea

El filósofo Daniel Innerarity ha afirmado que una sociedad tiende a encarar adecuadamente el futuro cuando aúna tecnología, tolerancia y creatividad. Hace tiempo este pensador afirmó que "el futuro será de quien conciba adecuadamente lo mixto, lo complejo y la articulación de lo heterogéneo".


En Ágora Talentia Navarra, (un foro sobre el talento que celebró su primera edición en febrero de 2009 en Pamplona) habló sobre estos asuntos el empresario, profesor y confereciante Richard Florida:

"la creatividad no entiende de diferencias, no distingue entre tipos de familia, si uno es casado o soltero, si es gay o heterosexual; no importa el aspecto que tengas ni de dónde procedas" (...) "Está demostrado que las sociedades más abiertas, diversas y tolerantes son también las más prósperas".

En octubre de 2008, el premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales, Tzvetan Todorov, habló en su discurso de aceptación de la necesidad de reconocer la humanidad de los otros como forma de dejar atrás la barbarie:


"Por cómo percibimos y acogemos a los otros, a los diferentes, se puede medir nuestro grado de barbarie o de civilización. Los bárbaros son los que consideran que los otros, porque no se parecen a ellos, pertenecen a una humanidad inferior y merecen ser tratados con desprecio o condescendencia. Ser civilizado no significa haber cursado estudios superiores o haber leído muchos libros, o poseer una gran sabiduría: todos sabemos que ciertos individuos de esas características fueron capaces de cometer actos de absoluta perfecta barbarie. Ser civilizado significa ser capaz de reconocer plenamente la humanidad de los otros, aunque tengan rostros y hábitos distintos a los nuestros; saber ponerse en su lugar y mirarnos a nosotros mismos como desde fuera".

Ver discurso completo en youtube



Foto de Innerarity, cortesía de su web

Foto de Richard Florida, de wikipedia

Foto de Todorov, de youtube, de Euronews



Saber más: Innerarity, uno de los dos prologuistas del libro Memoria de Euskadi, de María Antonia Iglesias (2009), en esta obra:

"El reconocimiento de la pluralidad no nos impide tener nuestras preferencias, libros como éste nos enseñan a compatibilizar esas preferencias con la conciencia de que nuestros puntos de vista son siempre parciales e incompletos y que la perspectiva del adversario nos completa aunque nos duela".

Pertinente reflexión en una tierra donde, como constataba con amargura Iglesias, la omnipresencia de unas siglas han marcado las últimas décadas: "en el medio ETA, siempre ETA".




Para Innerarity (artículo en Diario de Noticias, 11-10-06), "la madurez de una sociedad se mide al comprobar que hay cosas que no coinciden: que son diferentes las esferas que regulan lo obligatorio, lo permitido, lo correcto, lo tolerado, lo admirado, lo soportado. Los fundamentalistas y los fanáticos suelen pensar que esto ha de ser equivalente". Innerarity concluía con esta idea:


"Podemos haber descubierto que el mal gusto o las opiniones peregrinas hacen muy difícil la convivencia, pero que su prohibición la hace radicalmente imposible".

Saber aún más:  ¿Cuánto poso queda de antiliberalismo conservador?


  • Catecismo Nuevo Ripalda, de 1950
"De dónde nace su malicia? - Del falso concepto en que toma la libertad, que viene á convertirse en licencia ó libertinaje.


¿Cuáles son los principios liberales? -Soberanía del individuo con entera independencia de Dios y de su autoridad; soberanía de la sociedad y soberanía nacional, es decir, derecho del pueblo para legislar y gobernar según su propia voluntad, expresada primero por el sufragio y después por la mayoría parlamentaria.
¿Cuáles otros? -La libertad de pensamiento, de imprenta, de enseñanza, de cultos y de asociación".
  • "No. No pueden ponerse de acuerdo y convivir en paz un creyente y un incrédulo. Se percibe examinando la historia. Y lo reveló Dios, por medio de san Pablo en su segunda carta a los corintios: "No os unáis en yunta desigual con los infieles ¿Qué consorcio hay entre la justicia y la iniquidad? ¿Qué comunidad entre la luz y las tinieblas (...)" Hay una diferencia pues, fundamental que hace imposible la convivencia entre el creyente y el incrédulo (...) es sólo reconciliándose, primero con Dios como el incrédulo puede reconciliarse y vivir con el creyente, a menos que el creyente rompa con Dios y deje de ser creyente, para reconciliarse con el incrédulo".
Artículo en Fuerza Nueva (24/31-7-82)

1 comentario:

Jesús Barcos dijo...

Tras las recomendaciones realizadas a esta entrada, he añadido el apartado saber aún más.