20 septiembre 2016

Con la guerra por intereses

Cuando no hay dudas morales ante una guerra. El nacionalismo español como factor de fondo al apoyo a la invasión de Irak. 

Josep Piqué, ex ministro de Exteriores y de otras carteras de los Gobierno Aznar  conversando sobre la guerra a Irak de 2003, en La maleta de Portbou (julio-agosto 2016)

"La pregunta que nos planteábamos no era tanto si Estados Unidos tenía razón, como si nos interesaba mantener el vínculo transatlántico y la alianza entre Estaods Unidos y Europa (...)"

Diez años antes, Ana Palacio, exministra de Asuntos Exteriores y exvicepresidenta del Banco Mundial, entrevista en la Cadena Cope recogida por Europa Press, (17 de junio de 2006) fue aún más clara.

“El Gobierno de José María Aznar actuó bien apoyando la guerra de Irak, porque en aquellas circunstancias era lo mejor para los intereses de España: apostar por la relación trasatlántica”.

Saber más:

17 septiembre 2016

De Margallo a Rajoy, de Rajoy a Aznar, y de Aznar a Fraga

De las polémicas palabras hace unos días de José Manuel García-Margallo ("de una crisis se sale, un ataque terrorista se supera, pero la disolución de España es absolutamente irreversible"), a otras también polémicas de Mariano Rajoy en febrero de 2005: "quienes promocionan este plan (el llamado Ibarretxe) vienen a decirnos que todo nuestro esfuerzo ha sido inútil, que las mil víctimas de ETA estaban equivocadas, que han muerto en balde". 

De esas palabras de Rajoy a unas de su antiguo mentor, José María Aznar, en octubre de 2011: "ETA y sus cómplices políticos son incompatibles con la democracia y no son aceptables ni sus medios ni sus fines". O a estas otras: "hay que asegurar que la derrota efectiva de ETA sea la culminación de nuestro pacto constitucional y no su quiebra".

Y de dichas palabras de Aznar a unas de su padrino político Manuel Fraga, declaraciones realizadas en noviembre de 1980, sobre el PNV: 

"Mientras ese partido no dé, como está claramente obligado a dar, una declaración terminante en el sentido de que sus objetivos son puramente autonómicos, que el Estatuto y su cumplimiento satisfacen sus objetivos políticos, mientras mantenga la ambigüedad sobre si desea o no la independencia, todo lo que haga en este sentido será negativo".

Denominador común en estos cuatro postulados, el miedo a la articulación de un independentismo pacífico. Ojalá ETA y quienes les apoyaban, si no por motivos éticos y de derechos humanos, que hubiera sido lo suyo, hubieran entendido mucho antes la esterilidad de sus atentados. No para beneficio del independentismo, sino por todas las víctimas de la violencia.




Saber más:

  • "El Gobierno amenaza a Ibarretxe con cinco años de prisión si convoca el referéndum" 

La Vanguardia (29-11-03)




Narraciones que se repiten por la derecha


"Esta es la gran verdad del momento político español: una Administración titubeante frente a quienes sin reparos se declaran sus contrarios ideológica e institucionalmente y buscan, de todas las maneras, la destrucción del Sistema que configura jurídicamente a esa misma Administración".


Podría ser un texto tomado hoy, ayer o la semana pasada. Sin embargo, forma parte de un editorial de Fuerza Nueva el 14 de octubre de 1976, que acusaba de tener "miedo" al ministro de la Gobernación Rodolfo Martín Villa. Y es que siempre ha habido una derecha muy valiente. Pero antes se calificaba de extrema y ahora de centro o moderada.

El clima post 11-S. Algunas declaraciones de hace 15 años

Tras el 11 S el Gobierno Español proclamó que el terrorismo es la mayor amenaza a la Comunidad Internacional, a la vida y libertad de las personas. El hambre y la miseria se obviaron.

Su exportavoz, Miguel Ángel Rodríguez escribió en La Razón contra quienes "han atacado la esencia misma de nuestro modo de vida, el centro neurálgico de nuestra libertad y de nuestro bienestar". En el editorial de ABC del 12 de septiembre de 2001 se aludía al futuro papel de Naciones Unidas: "habrá de evitar seguir siendo foro del antioccidentalismo y del antiamericanismo que alimenta el espasmo terrorista que hoy ha sembrado de muerte Estados Unidos". Tres días después del 11 S, el Congreso de ese país dio los poderes a Bush para ir a la guerra. El entonces ministro de Exteriores español, Josep Piqué, justificó en El País el 23 de septiembre “cualquier acción” de Estados Unidos “con el apoyo de los aliados”. En la televisión pública española el lema "libertad duradera", sirvió de decorado de fondo, cual rótulo promocional. En La Vanguardia (5-10-01) su director adjunto escribía:"exijamos, eso sí que el uso legítimo de la fuerza siempre esté controlado por la inteligencia y no por el apasionamiento". (¿Es eso posible en el frente? ¿Hay muchos soldados (que son los que matan y mueren) sin pasión?)

Los obispos españoles, entretanto, también pidieron que la guerra que se preparaba tuviese "mesura", porque su defensa de la familia, por lo visto, incluía un poco menos a la afgana. Un cardenal, Ricard María Carles vio en los atentados a Estados Unidos un efecto positivo, porque, a su parecer, reavivaron la religiosidad. Él y otros echaban en falta que los políticos españoles no rumiasen el nombre de Dios al estilo George W. Bush. Un presidente al que El Mundo, lo calificó el 27 de diciembre de “personaje del año” le presentaba en un perfil como un hombre "de firmísimas convicciones" e "insospechadas dotes de animal político". No queda ahi la cosa: “Barney y Spot, sus queridísimos perros, le ven mucho menos de lo que querrían”.

Saber más:

  • Jon Sobrino, teólogo, en la revista El Sur, de medicus Mundi (junio 08):
    “Todo el mundo se acuerda del 11-S en Nueva York y de las Torres Gemelas. Pero, ¿quién recuerda el 7-O?" (por Afganistán tres semanas después).

14 septiembre 2016

Fin de ciclo

Artículo publicado en Diario de Noticias (12-9-16)

Nueva Diada multitudinaria y festiva. Efeméride redonda (1976-2016) y desde 2012 pentamovilización histórica. Antioxidante para el independentismo, y al mismo tiempo, dado el factor tiempo, presión añadida para sus líderes, en especial para el Govern de la Generalitat. El lema de este año, ese escueto pero concentrado 'a punt', corre en paralelo a la hoja de ruta de los 18 meses. Y el tiempo vuela.