22 enero 2016

Pensar en el lenguaje

Casi todo lo que sabemos es porque lo hemos «oído decir», afirma el filósofo Daniel Innerarity. Pensar entonces en el lenguaje que consumimos es un valioso ejercicio. Del relato de las cosas depende en parte nuestra relación con la realidad y con los demás. El lenguaje es portador y transmisor de valores. Desde un punto de vista político forma, deforma, reforma; construye o destruye; invita a hacer o no hacer, o a sólo deshacer. Consigna infalible o enunciado flexible, el lenguaje racionaliza o exacerba las diferencias, pero también ensambla acuerdos. El lenguaje son lenguajes. Instrumento del poder y de poder, también de contrapoder. A veces humo mercantil, o ruido prefabricado. Pero también excelencia y cultura, sabiduría, ética.
Para transformar idearios es preciso contar con la lingüística. Al fin y al cabo, señala el filósofo José Antonio Marina, nuestra inteligencia está empalabrada (La selva del lenguaje, Anagrama).

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