04 diciembre 2014

Jerarquizar los problemas


“La aceleración informativa dificulta la jerarquización de los problemas” y "favorece una cierta histerización de la vida pública" ha escrito Josep Ramoneda (Ara 3-12-14. Hace seis años, escribí que  para “separar los problemas realmente graves de los secundarios”, prioridad política para el filósofo José Antonio Marina, la ética (generadora de soluciones, según Marina) y la buena información podían ayudar.

"Distinguir mejor la necesidad del interés, los problemas que nos generan y los que generamos no es fácil", publiqué entonces. "Los hay que seducen más que otros, que son más mediáticos, más fáciles de personalizar, cuya importancia puede hincharse artificialmente y confundirnos. Los hay más invisibles, áridos o de apariencia más abstracta, que aunque sean tan serios como la exclusión social se eximen de responsabilidades. El escalafón de los problemas depende de escalas de valores y de rentabilidades. En cualquier caso, se echa en falta más rigor, independencia y serenidad para mapear mejor las amenazas. La información es un derecho. Nos debe ayudar a discernir".
Saber categorizar los problemas, qué importante. El problema añadido en la actualidad, comparado con 2008 es que entonces no contábamos con Twitter y su constante torrente informativo y opinativo.

Saber más: Jeraquizar las informaciones

Miguel Ángel Oliver, presentador de informativos de Cuatro, en la revista Corresponsables (nº12)

“En ocasiones, algunos formatos informativos tienen un exceso apego a la anécdota y muy poco a la categoría. No sé por qué razón la sociedad, cuando está sentada en su sillón, demanda anécdota tras anécdota, y no quiere reflexionar sobre las categorías. Me parece que a veces somos perezosos, no nos gusta pensar. En este sentido, estamos cultivando a unos medios de comunicación tan perezosos como nosotros, los espectadores”. (…) Hay que saber categorizar, distinguir la anécdota de la categoría. Esto es fundamental en el discurso informativo".

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