13 mayo 2020

Apuntes del momento político

Desescalar fue un infinitivo que se coló en la agenda política en 2017 y el Gobierno del PP hizo oídos sordos a aquella demanda. Hoy la desescalada es un término de moda, pero el debate público bufa tensión. La política española tiene un problema reiterativo de falta de talante.

Entre el 155 de 2017 y 2018, las amenazas de reeditarlo de 2019, y la autoridad competente de 2020, llevamos 4 años en el marco crisis &centralismo, con tres gobiernos de distinto color. Ahora, ante una pandemia de tal magnitud, parece una cuestión secundaria, pero veremos qué posos deja.

El Gobierno Central tirando la caña a Ciudadanos de cara a los Presupuestos. Imaginar unas cuentas apoyadas por ERC y Cs mientras arranca la mesa (o mesilla) de diálogo es pensamiento mágico. La fecha de las elecciones catalanas es clave para esta estrategia al tresbolillo.

Cs sale momentáneamente de su insignificancia. Puede gustarle. El PNV, por de pronto, consigue no alargar la legislatura en la CAV. El Gobierno no conecta ni con JuntsxCat ni ahora con ERC; más desconfianza en Catalunya.


Casado quiere atraerse al votante de Vox. Ser atractivo para la extrema derecha. Tener la bendición de Aznar, la soberbia de Álvarez de Toledo y la visibilidad de Díaz Ayuso, puede facilitarle esa conquista, mientras le dificulta la conexión con el espacio de centro.

En la dictadura franquista la ultraderecha española se enfundó en en palabras como democracia (orgánica) o paz. No extraño que la extrema derecha se revista ahora de defensora de las libertades.

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