Cómo nos están contando esta crisis, que no solo es económica, sino también ideológica, con profundas consecuencias en la percepción de las políticas públicas y el bienestar. Esto no es solo una crisis coyuntural. Es un embate a la democracia y a lo público desde poderosos intereses privatizadores que han ido construyendo un estado de opinión con reminiscencias de Tea Party. La crisis, por lo tanto, es un seísmo ideológico en la dictomía entre izquierda y derecha, y su respectivo modelo de progreso.
Miradas a la democracia y a la convivencia en el sentido más amplio del término. "La
democracia no se aprende en el Parlamento, sino en casa. Ser demócrata
no es una actitud política, es una actitud ante la vida". La frase es de Montserrat Roig.
A menudo las
guerras y el terrorismo se apoyan en tertulias o columnas de opinión. ¿Cómo reconstruir un relato basado en los derechos humanos? ¿Cómo reivindicar mejor un mundo más justo?
Estamos ante una desigualdad extrema, profundamente antisocial; ni
moderada, ni liberal, ni fraterna.
Una dictadura de 40 años con su lenguaje propagandístico y cínico manipuló e infantilizó a la sociedad española, dejando huella. Y después... ¿Fue después la Transición tan modélica como nos la contaron?
El lenguaje de los diferentes nacionalismos. Todo el mundo con un sentido de pertenencia nacional tiene algo de nacionalista.
